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7 síntomas de que está trabajando (y envenenándose) en una empresa tóxica

Se supone que una empresa tóxica es fácilmente identificable. ¿Cómo no iba a serlo un lugar de trabajo que emponzoña día sí, día también a sus empleados?

Sin embargo, en ocasiones, y quizás por costumbre (y porque el género se acostumbra a todo, también a lo peor), quienes tienen la mala fortuna de desempeñarse profesionalmente en una compañía tóxica, no son conscientes del todo de su situación.

Empresas tóxicas hay miles, pero casi todas comparten las características que disecciona a continuación Inc.:

1. Abundan las reprimendas y escasean los halagos
En las compañías tóxicas los jefes tienden a fijar el foco en los errores de sus empleados y soslayan deliberadamente sus aciertos.

2. Hay un exceso de burocracia
Cuando para salir adelante una idea necesita la aprobación de decenas de jefes y subjefes, los empleados (habitualmente víctimas del “micromanaging”) tienden a frustrarse.

3. El dinero es lo único que importa
Las empresas tóxicas suelen fijar única y exclusivamente la mirada en los beneficios, en la competencia (a la que hay que “machacar” a toda costa) y en al ahorro de costes. En este tipo de compañías las personas están totalmente en un segundo plano.

4. El “bullying” es la norma
En las compañías tóxicas los jefes practican impunemente el “bullying” con sus subordinados y toleran también que sus subalternos incurran en el acoso laboral a sus colegas.

5. Hay una total falta de humanidad
Los trabajadores son reducidos a meros objetos y no hay preocupación alguna por su felicidad y bienestar laboral. Además, quienes ejercen de líderes adolecen de compasión y empatía e infligen altos niveles de estrés a sus subordinados.

6. Las luchas intestinas están a la orden del día
En una empresa tóxica los empleados son impelidos a competir entre sí porque para sus superiores es más importante el rendimiento individual que el rendimiento del grupo.

7. La vida laboral y la vida personal de los empleados están descompensadas
Quienes se desenvuelven profesionalmente en ambientes tóxicos son a menudo “workaholics”, hacen horas extra, disfrutan de muy poco tiempo libre y están obligados a estar disponibles para sus jefes las 24 horas del día y los 7 días de la semana.

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