líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Tendencias en Marketing

8 errores que hacen que los buenos empleados den con la puerta en las narices a sus jefes

Contar con buenos empleados (e ingeniárselas para retenerlos) es una tarea ardua y sumamente compleja para las empresas.

Aunque el talento debería ser para ellas un «must», muchas compañías se quedan a menudo atrapadas en un espiral de errores de la son incapaces de zafarse. Y cuando los fallos están a la orden del día dentro de las empresas, los mejores trabajadores son a menudo los primeros en irse.

Cuando las empresas dejan escapar a sus mejores empleados, es habitualmente porque no se preocupan de inocular en ellos el “virus” del engagement. Y desprovistos de engagement, los trabajadores se disponen a encontrarlo (lógicamente) en otra parte.

Si quiere evitar que sus mejores empleados sean víctimas del denominado síndrome de “brownout” y, huérfanos de engagement, emprendan nuevos rumbos profesionales, evite a toda costa los errores que recoge a continuación Inc.:

1. Imponer montones y montones de reglas estúpidas
Las reglas son necesarias dentro de las empresas, pero no hay que llevarlas tampoco al extremo. Cuando los buenos trabajadores perciben a una suerte de “Big Brother” eternamente vigilándoles, buscarán tarde o temprano otro puesto de trabajo.

2. Tratar igual a todo el mundo
Puede que esta táctica funcione en el escuela, pero en el trabajo es totalmente contraproducente. Tratar con equidistancia a todos los empleados no es justo para quienes se esfuerzan más que el resto y genera inevitablemente sentimientos de frustración entre los mejores trabajadores.

3. Tolerar el bajo rendimiento
Dicen que en las bandas de jazz un solo integrante (malo) puede “matar” la reputación de la formación en su conjunto porque todo el mundo le oirá a él (y hará oídos sordos a quienes sí tocan de verdad bien). Algo parecido sucede también en el universo laboral. Cuando los jefes se muestran particularmente permisivos con los trabajadores que no están a la altura, el mejor talento se siente agraviado y se da a la fuga.

4. No reconocer los logros de los empleados
Recompensar los pequeños y grandes logros de los trabajadores es sumamente importante para hacerles saber que sus superiores les prestan atención y están al tanto de sus esfuerzos.

5. No cuidar a las personas
Más de la mitad de la gente que deja su puesto de trabajo lo hace a causa de la mala relación con su jefe. Razón de más para que las empresas traten de equilibrar la profesionalidad con la humanidad en su relación con sus empleados. Es sumamente importante que los jefes tengan cierto sentido de la empatía con sus trabajadores y que les apoyen cuando así lo necesitan.

6. No tener unos objetivos claros
El trabajo duro, ese que los jefes con tantísimo empeño exigen a sus empleados, debe tener siempre un propósito. Si los empleados no saben con qué objetivo hacen lo que hacen, acabarán desmotivándose y buscando trabajo en otra parte.

7. Impedir a la gente perseguir sus pasiones
Los empleados talentosos son apasionados y si no quieren dejarles escapar, las empresas deben brindarles la oportunidad de perseguir las pasiones que habitan en sus entrañas. Lejos de lo muchos jefes creen, permitir a los trabajadores ir en su pos de sus pasiones no es contraproducente en términos de productividad sino todo lo contrario.

8. Coartar la diversión
La diversión, la misma que algunas empresas se empeñan en ahogar en el lugar de trabajo, protege a los trabajadores del síndrome de “brownout”. Por eso precisamente Google y otras empresas del mundo “techie” se encargan de procurar diversión y entretenimiento a sus empleados en la oficina.

Community Help de Facebook ofrecerá acceso a todo lo necesario a los damnificados por desastresAnteriorSigueintePubli Runner, el soporte publicitario donde los runners actúan como mupis en movimiento

Noticias recomendadas