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Por estas razones abandonan muchos trabajadores su empleo

8 errores de liderazgo que hacen arder en llamas a los empleados

Cuando los empleados deciden arrojar la toalla y abandonar su puesto de trabajo (sin tener otro sobre la mesa), lo hacen movidos a menudo por estos errores de liderazgo.

empleadosQue un empleado tome la drástica decisión de abandonar su puesto de trabajo si tener otro empleo a la vista no es ninguna rareza. Y que un trabajador se "queme" hasta tal punto de querer arrojar la toalla tiene un efecto absolutamente nefasto en la moral de los equipos (además de ser extraordinariamente caro).

Cuando alguien decide cortar por lo sano y abandonar su puesto de trabajo para engrosar las listas del paro, lo hace movido por múltiples factores y tales factores estás muchas veces estrechamente emparentados con el liderazgo (o más bien la ausencia de liderazgo).

De acuerdo con un informe publicado en Harvard Business Review, estos son los 8 errores de liderazgo que con más frecuencia llevan a los empleados a poner pies en polvorosa:

1. Establecer objetivos y expectativas que pecan de inconsistentes

Cuando los empleados se ven obligados a elegir entre dos tareas diferentes (imposibles de emprender a la vez) para satisfacer determinadas expectativas, el resultado es una ingente cantidad de estrés, el emanado de quien no es confrontado con una lista clara de prioridades (ordenadas, si hace falta, de mayor a menor importancia).

2. Poner múltiples trabas a los procesos

Las restricciones en los procesos tienen lugar cuando la falta de información y de recursos impiden que el empleado lleve a buen término su trabajo. Tales restricciones emergen, por ejemplo, cuando el empleado se ve obligado a esperar a que otras tareas que no dependen directamente de él estén totalmente finiquitadas para seguir adelante con un proyecto. En tales circunstancias el trabajador se siente impotente y llega a desarrollar incluso sentimiento de culpa (aunque la culpa no sea por supuesto suya).

3. Desperdiciar recursos

Los empleados que se ven obligados a invertir (o más bien malgastar) su tiempo en tareas del todo improductivas tienden a "quemarse"m rápidamente. Si un líder no proporciona a sus subordinados los recursos necesarios para que su trabajo llegue a buen puerto, la desazón y la insatisfacción no tardan en aflorar.

4. Poner a las personas en roles inadecuados para ellas

Cuando el trabajador siente que sus habilidades y conocimientos son claramente infrautilizados, crecen también sus ganas de marcharse con su talento a otra parte. En este sentido, y para evitar "quemar" innecesariamente al personal, es vital que los líderes sean absolutamente transparentes con sus subordinados sobre la naturaleza de las tareas que van a desempeñar.

5. Asignar a los empleados tareas tan aburridas como bochornosamente sencillas

Poner en manos de un trabajador menos trabajo no se traduce necesariamente en mayores niveles de satisfacción. Cuando alguien siente que no se le encomienda la realización de tareas suficientes (o estas son soberanamente aburridas y simples), pierde la motivación y se ve lógicamente confrontado con emociones negativas. Por eso es ineludible que los líderes se tomen la molestia de explorar las pasiones y los intereses de las personas a su cargo para que éstas puedan seguir creciendo en el plano profesional.

6. Fallar en la creación de una cultura psicológicamente segura

Los entornos laborales hostiles son muy fáciles de identificar. Si los empleados no osan levantar la voz en las reuniones en las que tienen a bien participar, estamos, por ejemplo, ante una señal de alarma. Cuando los trabajadores temen que sus pensamientos y sus ideas pueden potencialmente traducirse en repercusiones negativas, evitan arriesgarse, participar en conflictos de naturaleza saludable y también crecer en los roles que les han sido asignados. En cambio, en un entorno psicológicamente seguro los equipos pueden dar alas su productividad, su creatividad y su sentimiento de pertenencia.

7. Crear un entorno laboral excesivamente seguro

Varios estudios han puesto de manifiesto que un nivel moderado de presión y de fricción es saludable para el crecimiento profesional del trabajador. Cuando los empleados no sienten ninguna presión sobre sus hombros, están más predispuestos a verse despojados de motivación y a no encontrar verdadero sentido a su trabajo.

8. Ejercer el liderazgo con prejuicios

Los líderes que son manifiestamente injustos con sus subordinados y tratan a las personas a su cargo con prejuicios fracasan estrepitosamente a la hora de ganarse su confianza. ¿La consecuencia? Una considerable merma en el rendimiento de quienes son objetos del menosprecio (nacido del prejuicio) de los líderes.

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