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8 lecciones que los "marketeros" pueden aprender de la marca más deslenguada: Donald Trump

trumpEl 8 de noviembre de 2016 los estadounidenses tienen una cita con las urnas para elegir al sucesor de Barack Obama. Y un multimillonario muy deslenguado, el inimitable Donald Trump, quiere convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos.

Que un personaje tan controvertido (y con tanta incontinencia verbal) como Trump aspire a ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca le parece algunos una auténtica desfachatez. Pero lo cierto es que el magnate estadounidense está muy bien posicionado para convertirse en candidato republicano (definitivo) a la Presidencia de Estados Unidos.

Amada y odiada a partes iguales, la marca Donald Trump está de moda y ha desatado allende los mares una auténtica “trumpanía”. De una marca tan poderosa como ésta los “marketeros” pueden aprender muchísimas cosas. A continuación, y de la mano de Horizont, repasamos 8 lecciones que los “marketeros” deberían tomar prestadas a la marca Donald Trump:

1. Maximice el conocimiento de su marca entre el público
Trump es conocido no sólo por su faceta de exitoso hombre de negocios. Trump Organization, el emporio empresarial de Donald Trump, es sólo la punta del iceberg en la marca Trump. A su popularidad contribuyó sobremanera el reality televisivo The Apprentice que, con Donald Trump como protagonista, pulverizó los audímetros al otro lado del charco en su lanzamiento allá por el año 2004. Pero la marca Donald Trump no debe únicamente su popularidad a la pequeña pantalla sino también a los libros del empresario, convertidos en auténticos en “bestsellers”. Donald Trump, que también ha hecho sus pinitos como actor, es tan, tan popular que tiene incluso una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

2. Cuélguese del brazo de un nombre con gancho
A la marca Trump su nombre le viene verdaderamente que ni pintado. No en vano, “trump” significa triunfo en inglés. ¿Alguien se extraña después de que, con semejante (y acertado) nombre, esta marca no convierta en oro todo lo que toca?

3. Sea implacable protegiendo su marca
Que Donald Trump protege su marca como si le fuera la vida en ello lo demuestra un dato: el multimillonario tiene registradas a su nombre más de 700 marcas. Y cuando alguien osa vulnerar sus derechos de marca, actúa de manera implacable. Desde el año 2004 la marca Trump se las ha visto en los tribunales con 12 supuestos imitadores y ha ganado a 11 de ellos. Sólo frente al dominio web “trumpfurnitures.com” mordió el polvo el magnate. Y actualmente, inmerso como está en plena precampaña, Trumpo se está tomando también la molestia de defender lo que es suyo. Su eslogan electoral (“Making American Great Again”) y todo el merchandising comercializado con su nombre está también sujeto a derechos de autor. A Trump no le da nadie gato por liebre.

4. Dé alas a su marca a través del modelo de las franquicias
La marca Trump y su logo están asociados fundamentalmente a los negocios inmobiliarios del prócer norteamericano. Sin embargo, la marca Trump es una marca ubicua que se cuela en multitud de negocios, desde la ropa y los complementos a los perfumes, pasando incluso por las agencias de modelos. ¿Cómo logra Trump echar sus tentáculos en tantísimos sectores tan diferentes entre sí? Gracias a las franquicias y a la venta de licencias para comercializar productos con su nombre. Así se hace de oro (aún más) y su marca gana en difusión.

5. No desdeñe los aspectos visuales de su marca
La marca Donald Trump es tremendamente visual. A ella está asociada la impresionante Trump Tower, epítome de la riqueza y del poder, pero también el característico corte de pelo del magnate, objeto de tipo de chanzas que el bueno de Donald se toma, no obstante, con mucho sentido del humor.

6. Afile los lápices a la hora de dar forma a su “copywriting”
Donald Trump, que se precia de ser el único precandidato a las elecciones estadounidense verdaderamente independientemente (al fin y al cabo, el dinero para su campaña lo pone él, no terceras partes interesadas), nos está regalando frases para el recuerdo. No son las frases más sesudas ni más brillantes del mundo. Son frases escritas con las “tripas”, no con la cabeza, y por eso vuelven a todos locos (para bien y para mal). Ya lo dijo en su día Oscar Wilde: «Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”.

7. No descuide el “storytelling” y cuente historias emocionantes
La estrategia de “storytelling” de Donald Trump está cimentada en el denominado “monomito” o mito único, también conocido como viaje del héroe. En las historias con las que Trump regala los oídos a los estadounidenses el héroe es él mismo y es un héroe que, pese a haberse dado de bruces con el fracaso muchísimas veces (se ha quedado, de hecho, cuatro veces en bancarrota), se las ha ingeniado siempre para salir adelante. Ni que decir tiene que en Estados, el país del sueño americano, este tipo de narrativa tiene muchísima pegada.

8. La escenificación del contenido importa (y mucho)
Trump conoce como la palma de su mano a los periodistas y a los medios y saben que estos están siempre sedientos de contenidos escandalosos, controvertidos y disruptivos. Y por eso, cuando la marca Donald Trump sale a escena, lo hace siempre de la mano de las provocaciones, las salidas de tono (y también las meteduras de pata).

 

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