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Las señas de identidad de los jefes tóxicos

8 síntomas inequívocos de que es un jefe "radiactivo" que nadie quiere tener cerca

Si es jefe (y huye de la autocrítica como de la peste), quizás debería prestar atención a estas señales. Si se reconoce en ellas, quizás sea (sin saberlo) un jefe "radiactivo".

jefeEl liderazgo es una cualidad que debería formar de manera ineludible del ADN todos aquellos que son jefes y tienen personas a su cargo. Sin embargo, muchos jefes no sólo no son huérfanos del gen del (buen) liderazgo sino que despliegan más bien artes oscuras e increíblemente tóxicas con sus subordinados (convenientemente metamorfoseados en víctimas).

¿Lo peor? Que muchos jefes son pésimos líderes sin ser realmente conscientes de ello y se creen dueños de excepcionales cualidades (que son en realidad venenosos defectos).

Si es jefe (y está peleado con la autocrítica), quizás debería prestar atención a las señales que recoge a continuación Inc. Si se reconoce en ellas, quizás sea (sin saberlo) un jefe “radiactivo” que provoca terror a su paso:

1. Se siente frustrado cuando tiene que entrenar a un empleado para desarrollar una habilidad concreta. Los buenos jefes son excelentes “coaches” y disfrutan compartiendo su sapiencia con sus trabajadores.

2. Siente que debe mirar de arriba abajo (y con lupa si hace falta) el trabajo de sus subordinados. Este hábito es en realidad una forma de “micromanaging” y es percibida como terriblemente tóxica por parte de quienes la padecen.

3. No le interesa nada sobre sus empleados (salvo constatar si están haciendo bien su trabajo). Los buenos jefes son propietarios de elevadas dosis de inteligencia emocional y saben que cuidar a sus empleados en vital para ganarse su respeto y su confianza.

4. Siente que su atención está dividida en múltiples direcciones. La falta de control y la incapacidad para llevar las riendas son síntomas más que inequívocos de la pobreza de liderazgo. Si un líder no es capaz de gestionar adecuadamente su eficacia y su productividad, no puede esperar que los demás hagan lo propio.

5. Prefiere estar cerrado a cal y canto en su despacho a conversar con su equipo. Las tendencias de índole antisocial son una señal (alarmante) que delata a quienes andan a la gresca con el liderazgo.

6. Está convencido de que el crecimiento profesional de sus empleados les incube a ellos personalmente, no a usted. Los líderes que invierten en el éxito laboral de sus trabajadores son recompensados con lealtad y retención. Y logran asimismo dotar de más valor a sus propios trabajadores.

7. No se le pasa por la cabeza aumentar el tamaño de su equipo porque cree que éste ni está siquiera capacitado para hacer realidad los objetivos que tiene actualmente en mente. Los buenos jefes no pierden jamás de vista el crecimiento de sus propios empleados y se preocupan de motivarles.

8. Odia que ciertos empleados sean dueños de habilidades que usted no tiene (y que le hacen necesariamente dependiente de ellos). Los mejores líderes conocen al dedillo sus propias fortalezas y no se sienten en modo alguno amenazados por los puntos fuertes de los miembros de su equipo.

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