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La persuasión está pegada como una lapa a estas características

Las 9 cualidades de las personas persuasivas (y aptas para "vender motos" y lo que sea)

La persuasión, el arte de convencer a los demás de hacer cosas que quizás no se habían planteado antes, es imprescindible en el universo del marketing y la publicidad.

Quienes se desenvuelven profesionalmente en el campo del marketing y la publicidad están obligados a ser persuasivos. No les queda otra si desean seducir al cliente (que tiene fama cada vez más de ser "duro de pelar").

La persuasión puede tomar múltiples formas, pero por lo general las personas persuasivas comparten las características que disecciona a continuación Inc.:

1. Positivismo
¿Qué compraría antes, un producto que promete ayudar a combatir la fatiga u otro que da fuelle a la energía? Lo más probable es que sus ojos terminen posándose en el segundo producto porque es dueño de un mensaje más positivo y, por ende, también más persuasivo.

2. Confianza
Por lo general la gente responde mejor a la confianza que la competencia. Por eso, quienes dominan la persuasión hacen gala de una gran confianza en sí mismos, pero se esfuerzan simultáneamente para no resultar excesivamente agresivos y avasalladores aojos de los demás.

3. Empatía
Para persuadir a la gente es vital que quien enarbola la bandera de la persuasión se tome la molestia de ponerse en los zapatos de los demás.

4. Escucha activa
En el arte de la persuasión es vital formular las preguntas adecuadas y escuchar atentamente las respuestas a tales cuestiones. Para persuadir a otras personas es necesario comprender sus necesidades, sus perspectivas y sus objeciones.

5. Atención a los detalles
Convencer a quien tenemos enfrente de que haga lo que queremos que haga es más fácil cuando le llamamos cuando le dijimos que lo haríamos, cuando le enviamos los documentos prometidos a tiempo, y cuando recordamos los temas abordados en conversaciones anteriores.

6. Disposición a ceder
A veces, para ganar la guerra, hay que perder pequeñas batallas. Las personas persuasivas no ceden terreno a sus rivales en las batallas más importantes, pero les conceden en ocasiones pequeñas victorias (cuando a ellos más les interesa y creen que tienen menos que perder).

7. Comodidad con el silencio
Cuando plantean a su interlocutor una pregunta de carácter decisivo, las personas persuasivas tienden a callar porque saben que la primera persona que abra la boca perderá.

8. Autenticidad
Las personas altamente persuasivas son conscientes de que si los demás detectan en ellas cualquier atisbo de falsedad no creerán una palabra de lo que sale de su boca.

9. Flexibilidad
En ocasiones adoptar un discurso dotado de cierta agresividad es la mejor estrategia para convencer a la gente, pero sólo a determinado tipo de gente. Cuando la persona a quien tratamos de persuadir tiene un carácter más tranquilo y menos combativo, es necesario dar otro enfoque al discurso. Las personas altamente persuasivas lo saben y por eso modifican el discurso en función de la persona que tienen enfrente.

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