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Los errores fortuitos añaden valor a los productos de las marcas

¡Abajo la perfección! Al consumidor le encantan los productos creados por error

Los errores ocurren mucho más frecuentemente de lo que nos gustaría. Y cuando afloran, rara vez se gritan a los cuatro vientos. Sin embargo, las marcas pueden beneficiarse enormemente de compartir con el cliente las equivocaciones que hay en las entrañas de sus productos. ¿Por qué? Básicamente porque el consumidor tiende a percibirlos como más únicos y les endilga más valor precisamente por su carácter único. Así lo concluye al menos un reciente informe publicado por Harvard Business Review.

Para llevar a cabo esta investigación, sus autores (Taly Reich, Daniella Kupor y Rosanna K. Smith) realizaron una serie de estudios experimentales. En el primer estudio los investigadores dieron a elegir a los consumidores entre un nuevo sabor de chocolate y dinero extra. Antes de tomar una decisión, a los participantes se les comunicó que el nuevo sabor de chocolate había sido fruto de un error no intencionado del chef. Y con este conocimiento en su haber, los consumidores se mostraron más predispuestos a decantarse por el nuevo sabor de chocolate que por el dinero extra.

En un segundo estudio los investigadores confrontaron a los participantes con una obra de arte deliberadamente “adulterada” por una mancha muy notable. Sin embargo, al comunicar a los participantes que la mancha en la obra de arte había sido fruto de un error no intencionado de su autor, estos se mostraron mucho más predispuestos a comprarla e incluso a desembolsar más dinero por ella.

¿La conclusión? Que los productos creados por error pueden ganar potencialmente enteros a ojos del consumidor. Y lo hacen porque sus dueños de un carácter absolutamente único que atrapa como un imán al consumidor.

En un tercer estudio los autores del informe pusieron sobre la mesa una canción de hip-hop en la que el aliento del productor se había "colado" accidentalmente en el “remix”. Y los consumidores se mostraron nuevamente más proclives a pagar más por ella (que si el error hubiera sido accidental).

La mayor parte de las empresas evitan hacer públicos los errores implicados en la creación de sus productos porque temen que el consumidor los vaya a percibir negativamente. No obstante, a la luz del estudio de Harvard Business Review, parece que las temidos “traspiés” (no deliberados) en la creación de un producto pueden ser sumamente rentables cuando se publicitan, logrando amplificar el interés del consumidor por ellos.

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