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APLICACIONES: PEQUEÑOS PROGRAMAS CON UN GRAN POTENCIAL

Unas 65.000 aplicaciones están a disposición de los usuarios del iPhone; por lo general se trata de juegos publicitarios, información y servicios gratuitos que impulsan el acceso a internet desde el móvil. Pero lo más interesante de las aplicaciones es la posibilidad de generar ingresos para las empresas.

Ya sea un programa de yoga o un asesor de compras, un juego de paciencia o una herramienta para reservar vuelos, el teléfono de Apple es capaz de hacer casi cualquier cosa que necesite el usuario. Y los usuarios le encuentran utilidad: en los últimos doce meses se han descargado más de 1.500 millones de aplicaciones para el iPhone.

Pero Apple ya no está solo en el mercado de las aplicaciones móviles. Las App-Stores o tiendas online de aplicaciones para otros sistemas operativos móviles, en las que el software está listo para descarga, están proliferando como las setas. Además de la pionera App Store de Apple, Nokia ofrece su tienda particular, Ovi; Blackberry cuenta con App World, desarrollada por Research in Motion; Samsung presentará a finales de septiembre su propia App Store en Europa y Microsoft también planea abrir su tienda de aplicaciones en otoño.

El visionario, al menos teóricamente, fue Google, cuando en noviembre de 2007 presentó sus planes de desarrollo del sistema operativo móvil Android, que permitiría la instalación de aplicaciones externas. 20 meses más tarde, Google está en el mercado, pero Apple ya se ha llevado la joya de la corona con iPhone.

Las aplicaciones para iPhone cuestan entre 79 céntimos y 10 euros y, al contrario de lo que ocurre en internet, la disposición al pago es bastante elevada. Según un estudio realizado por la consultora Fittkau & Maaβ, más del 40% de los usuarios de internet ha descargado aplicaciones para su móvil y de ellos, el 3,5% para acceder a servicios de pago. Los datos proceden de una encuesta realizada online entre 121.000 personas.

Las empresas y grupos de medios quieren sacar provecho de esta fiebre y utilizar las aplicaciones como canal de venta o de marketing de sus servicios y productos. Los costes de software para el desarrollo de aplicaciones oscilan entre 5.000 y 8.000 euros, en función del tipo de móvil de que se trate. Pero para el desarrollo de aplicaciones más sofisticadas y que ofrecen servicios interactivos, como la reserva de vuelos o el alquiler de automóviles, los costes pueden alcanzar los 30.000 euros. Y si se quiere que la aplicación no solo sirva para el iPhone, sino también para Blackberry, Nokia o Android, el gasto puede ascender a más de 50.000 euros.

Ante esta circunstancia, hay que analizar al detalle si una aplicación es la respuesta a las necesidades de la empresa y a qué grupos de consumidores le permitiría aproximarse. Además, hay que tener en cuenta que para que una aplicación tenga éxito, es de vital importancia que aparezca entre las primeras en los listados de aplicaciones. En opinión de Andreas Stecher, director de ventas del especialista en software móvil Fishlabs, “Timing, concepto de marketing y el propio usuario son los factores decisivos para el éxito”.

Algunas aplicaciones están demostrando un gran éxito: quién no ha visto el juego iPint de Carling, por el que el móvil se convierte en una jarra de cerveza. Otro ejemplo: una aplicación desarrollada para Lufthansa y que permite la reserva de vuelos ya recibe el 34% de las reservas desde teléfonos iPhone y el 38% desde Blackberrys. O un juego de carreras desarrollado para Volkswagen Polo y que se ha descargado en 1,8 millones de iPhones, lo que supone el 0,1% del total de aplicaciones descargadas en App Store.

Pero no todas las aplicaciones tienen tanta suerte: algunas pasan meses sin obtener más de tres descargas. Cabe la posibilidad de promocionar la aplicación con alguna campaña, sobre todo si se trata de programas gratuitos, dado que en el momento actual las aplicaciones gozan de gran popularidad y se puede esperar que reciba mucha atención.

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