Tendencias

ARTE Y PUBLICIDAD, ¿INSPIRACIÓN O PLAGIO?

La sociedad de consumo ha generado imágenes que permanecen latentes en el imaginario colectivo. Las leyes de copyright, derechos de autor y todo lo que conlleva a la propiedad individual de éstas es controvertida en esta era digital en la que prima el software libre. Artistas y publicitarios se acusan mutuamente de robo de ideas. Pero ¿Dónde comienza el plagio y acaba la inspiración? El País recoge un interesantísimo artículo de The New York Times al hilo de este tema.

El abogado estadounidense especialista en legislación de arte, Donn Zarestky, fue claro al respecto y comentó a The New York Times: “Da la impresión de que los publicistas están sobrepasando los límites de este asunto. Cada vez son más descarados con sus copias”.

Dos ejemplos claros que avalan esta tesis son las obras de los artistas contemporáneos Christian Marclay y Spencer Tunick. El primero desconfió cuando Apple sacó un spot casi igual a su vídeo Teléfonos, realizado en 1995, para promocionar su iPhone. La marca de la manzanita había estado husmeando por la galería neoyorquina en la que este habitualmente expone para conocer sus posibilidades. Marclay se había negado a que su vídeo sirviese para promocionar el nuevo teléfono de Apple ya que consideraba que sino su obra sería eternamente recordada como un anuncio.

TBWA/China/Day agencia responsable del mismo no quiso hacer declaraciones al diario, pero lo cierto es el parecido entre ambas piezas parece más que casual y la producción, sin duda, mucho más barata y rentable que pagando derechos. Marclay ha decidido no emprender acciones legales contra Apple: considera que las grandes corporaciones tienen gran poder y es difícil salir vencedor; por otra parte, él mismo se apropia de escenas de la cultura de masas, especialmente hollywoodienses, para sus iniciativas y sin pagar un euro a nadie, por lo que podría resultar contradictoria una demanda.

La ley que rige la protección de las obras de arte en Estados Unidos es tremendamente ambigua. Tal y como comentó Zaretsky al diario neoyorquino: “Las leyes de sobre los derechos de autor no protegen la idea, sólo la expresión”.

Más o menos esto es lo que le ocurrió al segundo artista citado, Spencer Tunick. El fotógrafo realiza grandes sesiones en las que retrata a grandes grupos desnudos en lugares públicos, exactamente igual que el anuncio de Vaseline Mar de Piel. ¿Copia? Podría ser, pero este es el razonamiento al que se acoge el creativo encargado de la campaña, Kevin Roddy de Bartle Bogle Hegarty: “Estoy familiarizado con la obra de Spencer, pero no puedo afirmar que haya sido en absoluto una influencia. La obra de Spencer trata sobre masas y gente desnuda. Nuestra obra es una representación de la función de la piel. Por supuesto, hay cientos de miles de cuerpos, pero lo que tratan de representar es una sola cosa: la piel”.

Tunick todavía estudia si demandarles o no. Resulta innegable que con razonamientos como el anterior, es difícil establecer el linde.

Te recomendamos

Cannes

Regalos Ecology

Experiencias

Atresmedia

Compartir