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Asciende el número de consumidores estadounidenses que compran a marcas responsables en 2013

Cómo trate una empresa a sus empleados o si se preocupa por el medio ambiente son motivaciones que cada vez preocupan más a los consumidores a la hora de realizar una acción de compra. El estilo sostenible, al que en España ya se han sumado Campofrío, DKV, Seguros Médicos, Ecoalf, Ecoembre, Leroy Merlín, Mango, Grupo Matarromera, Melia Hotels Internationl, Nestlé, Pepsico y Unilever, configura una de las grandes oportunidades para las empresas del momento.

Siempre ha habido clientes que compran productos únicamente de aquellas marcas que consideren "socialmente responsables", como el calzado de Timberland, las chaquetas de Patagonia o los helados Ben & Jerry’s. Sin embargo, este grupo de consumidores está superando sus barreras para convertirse en la corriente principal de comportamientos de compra.

Según una reciente encuesta desarrollada por la agencia de marketing Good.Must.Grow (GMG), la mayoría de los estadounidenses se preocupan por comprar productos a empresas que hacen algo bueno para el mundo.

La encuesta, basada en las respuestas de 1015 estadounidenses, ofreció algunas estadísiticas interesantes aunque no demasiado sorprendentes: el 30% de los encuestados afirmó que elevaría la cantidad de bienes y servicios que compra a empresas responsables durante el próximo año. El año pasado esta cifra ascendía al 18% de los estadounidenses. Por otra parte, el 60% de los encuestados confesaron que otorgaban importancia a la compra de productos de empresas socialmente responsables. Sin embargo, tan solo el 21%, cifra que no evoluciona desde el año pasado, alegaron que aumentarían las donaciones para caridad durante el próximo año, por lo que podría entenderse que esta nueva forma de “compra responsable” se configura como un sustituto de la caridad.

La forma en que una empresa trata a sus empleados es el factor más determinante a la hora de  considerar que una empresa es socialmente responsable, para el 45% de los encuestados. Le siguen de cerca la preocupación por el impacto ambiental, con el 38%, y la transparencia, la supervisión institucional y el impacto en la sociedad.

Pero para las empresas no resulta tan fácil. No deben pensar que los consumidores creerán que son responsables porque afirmen que sus productos son “verdes”. Según la encuesta, el 63% de la gente confía en la responsabilidad social cuando verifican información, que normalmente aparece en el producto envasado, contrastándola con otras noticias, llevando a cabo una investigación independiente. Una encuesta realzado por Weber Shandwick y KRC Research el año pasado halló que el 56% de los consumidores se lo pensarían dos veces antes de comprar un producto si les resultase difícil encontrar información sobre la gran corporación que se encuentra detrás de su fabricación y ya no sobre la marca en concreto. Uno de cada seis consumidores de Estados Unidos rechazaría un producto si no les gustase la casa de la que procede.

Esta tendencia no puede ser ignorada. Para la mayoría de las empresas estas estadísticas son importantes ya que señalan un cambio radical en las preocupaciones de los consumidores. En el futuro será cada vez más difícil que una empresa tenga éxito si no muestra debilidad por los aspectos sociales.

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