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Aprendiendo de cómo aprende Google de sus fracasos

Así aprende Google de sus descalabros (que también los tiene): 3 valiosas lecciones

A la hora de lidiar con sus propios fracasos (a los que no es ni mucho menos inmune) Google pone en práctica un proceso bautizado con el nombre de "postportem". Y de ese proceso todos tenemos mucho que aprender.

fracasoPara muchos el mero hecho de cometer un error (aunque no tenga demasiada enjundia) es motivo suficiente para caer atrapado de una enmarañada espiral de dolor, culpa y autocompasión. Otros (mucho más listos) contemplan, sin embargo, los fracasos como valiosas oportunidades para aprender.

¿El problema? Que para aprender de los errores que se topan en nuestro camino necesitamos pertrecharnos de procesos. De lo contrario, estaremos condenados a repetir tales errores (que podrían ser síntoma de un problema mucho mayor y con suficiente ponzoña para “matar” todos aquellos proyectos que acometemos).

En un post publicado recientemente en re:work, uno de sus blogs corporativos, Google ha tenido a bien compartir con el resto de los mortales su particular proceso para documentar los errores y aprender de tales errores. A ese proceso la compañía de Mountain View lo ha bautizado (muy atinadamente) con el nombre de “postmortem”.

Y de ese “postportem” todos tenemos muchísimo que aprender. Justin Bariso disecciona a continuación en un artículo para Inc. algunas lecciones que todos deberíamos tomar prestadas a Google a la hora de encarar los problemas (y los errores) que salen a nuestro paso:

1. Identifique los problemas más importantes

Cuando Google implementa el proceso “postmortem”, los hace para poner bajo la lupa sus errores más significativos (e indeseables). Por eso es de vital importancia definir a priori qué errores son realmente merecedores de ser diseccionados al milímetro.

Para Google son, por ejemplo, errores merecedores de un “postmortem” caídas importantes en sus servicios, problemas relacionados con la integridad de los datos en su haber, la tardanza en la resolución de contratiempos o dificultades a la hora de detectar errores.

¿Cómo catalogar entonces un problema de importante (o en su defecto de no importante)? Para responder a esta pregunta hay que tomarse la molestia de errar (y errar). Cuando un error sea verdaderamente relevante, lo reconoceremos al instante (y aprenderemos de él para evitar en el futuro traspiés similares)

2. Cree un informe

Una vez Google tiene sobre la mesa problemas que son verdaderamente de gran calado para la compañía, sus empleados se toman la molestia de crear un informe escrito sobre lo que pasó, sobre las razones que motivaron el incidente, sobre las soluciones procuradas al problema y sobre la implementación de posibles medidas para prevenir el error.

En sus informes sobre descalabros importantes, Google responde a preguntas (no siempre fáciles) como las siguientes:

– ¿Qué fue bien?
– ¿Qué no fue bien?
– ¿Dónde tuvimos suerte?
– ¿Qué podemos hacer de manera diferente la próxima vez?

Ni que decir tiene que las respuestas a estas preguntas precisan de tiempo (y también de la colaboración del equipo involucrado en el incidente). Google recomienda reuniones de entre 30 y 60 minutos con el equipo a fin de explorar adecuadamente el problema acontecido.

3. Dé alas al crecimiento (no a la culpa)

La culpa no entra jamás en la ecuación de los procesos “postmortem” de Google. De esta forma, los miembros de sus distintos equipos de trabajo se sienten mucho más seguros (a nivel puramente psicológico) para afrontar sin miedos los problemas que se interponen en su camino.

Dejando fuera de juego a la perniciosa culpa (y a su larguísimo dedo acusador), los empleados terminan contemplando los fracasos como una oportunidad para crecer y desarrollarse (y no como algo por lo que martirizarse constantemente).

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