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Atención, puede ser que usted forme parte de la próxima generación de clase inútil

Atención, puede ser que usted forme parte de la próxima generación de clase inútilLa gran pregunta del siglo XXI será qué hacer con toda la gente a la que más temprano que tarde sustituirán los algoritmos, robots, máquinas o como queramos llamarlo. Es verdad que no es la primera vez en la historia que existe cierto tipo de enfrentamiento entre el hombre y la máquina. Recordemos a los luditas del siglo XIX que incluso pasaron al “cuerpo a cuerpo”. La historia nos dice que el ser humano ha sido el vencedor de todas esas batallas, siempre ha habido algo que lo hacía superior a las máquinas. Pero todo parece indicar que esa tendencia podría estar a punto de cambiar.

Hasta hace no muchos años, se creía que la capacidad de reconocimiento facial era una característica únicamente humana que desarrollábamos a los pocos días de nacidos. El reconocimiento facial está hoy en día al alcance de cualquier máquina. Incluso se rumorea que el iPhone 8 vendrá equipado con tecnología biométrica para el reconocimiento facial y del iris del ojo. Humano 1 – Máquina 1.

En 2004, el profesor Frank Levy del MIT y el profesor Richard Murnane de la Universidad de Harvard publicaron una investigación sobre el mercado laboral en la que hacían una lista de profesiones que pasarían por la automatización a corto plazo. Los conductores de camiones estaban a salvo, la investigación señalaba que era un trabajo imposible de automatizarse. Diez años después, Google y Tesla han tirado la investigación de estos eruditos por la borda. Humano 1 – Máquina 1.

Parece que la lucha está cada vez más igualada. Y los humanos podríamos tener parte de la responsabilidad. Nos hemos especializado tanto en nuestros trabajos que es más fácil reemplazarnos. Antiguamente, el hombre tenía que salir a cazar y a recolectar. Esto implicaba saber convertir una piedra en una lanza, identificar qué plantas son comestibles, cómo matar a un animal del tamaño de un mamut, coordinar a un grupo de cazadores para poder hacerlo y luego transportarlo hasta el poblado, incluso tenía que saber de medicina para curar las heridas que hubiera sufrido en todo el proceso. Era y sigue siendo imposible que un solo robot haga todo eso, pero sí que es posible que opere corazones.

Ante este panorama, nos estamos enfrentando a una nueva generación de gente que será fácilmente sustituida por algoritmos. Será gente desempleada, pero también “inempleable”. Una investigación de 2013 de dos profesores de Oxford señalaba que en 20 años, el 47% de los trabajos en Estados Unidos podrían desaparecer. Para 2033, podrían desaparecer el 94% de los camareros humanos, el 89% de los conductores de autobús, el 91% de los guías de turistas, el 83% de los marineros, el 72% de los marineros, ¡el 98% de los árbitros deportivos! Muy pocos son los que se salvan, de hecho el 67% de los salvavidas también perdería su trabajo.

Está claro que en esos años surgirán nuevas profesiones. La pregunta es, ¿cuántos de nosotros seremos capaces de reinventarnos? Quien logre hacerlo, tendrá que ser lo suficientemente flexible como para hacerlo de nuevo en 10 años, porque este “progreso” no se detendrá. Lo más preocupante es que, como no sabemos cómo será exactamente el mercado de trabajo en ese futuro no tan lejano, tampoco estamos sabiendo qué enseñar a los niños que tendrán que enfrentarse a él. Lo que muchos están aprendiendo hoy lo más probable es que sea irrelevante para el día de mañana cuando tengan que salir a buscar un empleo. El modelo en sí de la educación evolucionará. No sólo porque serán también algoritmos los que nos enseñen, sino porque ya no pasaremos por un periodo de aprendizaje de unos pocos años y el resto de nuestra vida a trabajar. El aprendizaje deberá ser continuo. Y no todos los humanos podrán hacerlo.

A todo esto habría que añadir una pregunta final: ¿qué hará toda esa gente sin empleo? La bonanza económica que puede traer el desarrollo tecnológico, junto con una acertada gestión de los recursos, podría mantener a la población inactiva. Pero, literalmente, ¿qué van a hacer? Algunos expertos han señalado las drogas como respuesta. Otros, los videojuegos y otras formas de entretenimiento digital a las que también nos engancharemos para matar el tiempo. Quizás esto ya le suene de algo…

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