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Los jefes ya no trabajan tantas horas extra como antes

Ávidos de tiempo para sí mismos, los jefes "guillotinan" las horas extra en el trabajo

Si en 2015 el 31% de los jefes invertía en el desempeño de su trabajo más de 50 horas a la semana, en 2018 este porcentaje se ha desplomado hasta el 19%.

jefesLas horas extra han dejado de estar bien vistas en el trabajo, también entre quienes tienen la fortuna (o la desgracia) de estar apoltronados en sillones de cargos directivos. Según un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la consultora Borisgloger Consulting, sólo el 5% de los jefes tienen jornadas laborales que sobrepasan las 50 horas semanales. Y el 50% de los líderes se esfuerza, de hecho, por no trabajar más de 39 horas a la semana.

El anhelo de más conciliación por parte de los jefes es particularmente acendrado entre los altos cargos más jóvenes. Los líderes de menor edad reclaman más tiempo para sí mismos que sus colegas más maduros.

Aun así, el tiempo que los jefes (independientemente de su edad) invierten en la oficina se ha contraído considerablemente en el transcurso de los últimos tres años.

Si en 2015 el 31% de los cargos directivos invertía en el desempeño de su trabajo más de 50 horas a la semana, en 2018 este porcentaje se ha desplomado hasta el 19%.

El 53% de los directivos de menos de 35 años trabaja entre 40 y 44 horas a la semana. Por el contrario, entre los jefes mayores de 40 años este porcentaje desciende hasta el 36%. De hecho, el 45% de los líderes que rebasan la cuarentena trabajan habitualmente más de 45 horas semanales.

Las diferencias entre jefes adscritos a distintas generaciones son también particularmente notables en lo referente a la conciliación de vida personal y vida profesional.

El 27% de los directivos más jóvenes tilda de extraordinariamente negativa la ausencia de una separación verdaderamente efectiva entre trabajo y tiempo libre.

Los jefes jóvenes trabajan también menos por la noche y durante los fines de semana que son colegas de más edad. El 57,5% de los directivos jóvenes no trabaja nunca (o lo hace muy rara vez) durante la noche. Y el 67,2% hace valer idéntico proceder durante los fines de semanas.

Por otra parte, lo que más roba tiempo a los atareados cargos directivos son las reuniones, cuyo volumen (absolutamente superlativo) no para de pegar el estirón en plena era digital.

En 2015 las reuniones engullían entre el 245% y el 75% de la jornada laboral de los jefes. Tres años después, en 2018, las omnipresentes reuniones devoran el 69% de la jornada laboral de los cargos directivos.

Para aliviar su carga laboral, dos tercios de los jefes desean que las reuniones sean más eficientes y uno de cada tres exige que las reuniones sean más breves y enarbolen la bandera de la agilidad.

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