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Cambio de hábitos de los lectores españoles sin oferta atractiva de los editores

El libro electrónico está ganando adeptos más rápido de lo que se pensaba en España. Según la última encuesta sobre hábitos de lectura y compra de libros de la Federación de Gremios de Editores, el 5,3% de los españoles lee ya libros en soporte digital. Las cifras son algo más altas en otros materiales de lectura como las revistas (6,2%) o los periódicos (30,7%). Si bien los porcentajes no son demasiado sorprendentes, se constara un crecimiento gradual a lo largo del año.

Los usuarios más asiduos de este tipo de lectura son los jóvenes entre 14 y 24 (12,6%), y según informa El País, se detecta cierta brecha de género (las mujeres leen menos en soporte digital: lo hacen el 41,9% frente al 53,9% de hombres) y de formación (el 74,6% de los universitarios usan los nuevos soportes).

Sin embargo, el crecimiento en el interés por la lectura electrónica no ha ido de la mano del aumento en las ventas de libros electrónicos. Según Blanca Rosa Roca, directora de la editorial Roca, esto podría deberse a que "muchos de los que ahora tienen lectores electrónicos lo usan para bajarse libros pirateados. La piratería está creciendo muchísimo". Durante 2010, Roca denunció a Cedro, entidad de gestión de derechos de propiedad intelectual de autores y editores, casi medio centenar de páginas de internet donde se descargaban sin permiso algunos de sus títulos.

Según el observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, elaborado por la consultora IDC Research para la Coalición de Creadores, el libro fue el sector donde la piratería creció de forma más alarmante, al pasar de ser un 19,7% en el segundo semestre de 2009 al 35,1% en el primer semestre de 2010. El valor de las obras editoriales descargadas sin autorización alcanzó los 421,5 millones de euros. Los editores preparan una campaña de sensibilización para difundirla cuando entre en vigor la Ley Sinde. Será de tono amigable, sin culpabilizar al usuario, y hará hincapié en la necesidad de escritores y editores de percibir una remuneración por su trabajo.

Arantza Larrauri, directora general de Libranda, cree que es prematuro alarmarse ante la desigualdad en el incremento de la venta de dispositivos de lectura y de libros electrónicos. "En diciembre y enero también se han incrementado mucho las descargas en Libranda, pero hay que esperar para ver cómo van a utilizar el dispositivo", dice. Libranda no es Amazon. En ningún sentido. El gigante estadounidense es una librería que ya vende más versiones electrónicas que de papel, mientras que Libranda es una mera distribuidora del formato electrónico, "un simple almacén y transportista de archivos", puntualiza Arantza Larrauri. Es, sin embargo, diana de las críticas por el precio de los libros, los dispositivos anticopias (DRM) o la incómoda experiencia de compra virtual, tres factores que algunos consumidores esgrimen para justificar las fugas hacia la piratería.

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