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El futuro "techie" lo escribirá China

China, un gigantesco dragón que echará fuego "techie" por la boca en el futuro

dragónDespués de décadas creciendo a velocidad absolutamente meteórica China es oficialmente la segunda economía más fuerte del mundo y también uno de los países donde la ciencia (y sus múltiples prodigios) echan más brotes verdes.

Que la ciencia y su amiga íntima la tecnología marchan viento en popa a toda vela en China lo demuestran empresas de internet como Alibaba, Baidu y Tencent, cuyo valor en los mercados bursátiles no tiene demasiado que envidiar a titanes estadounidenses como Amazon, Google y Facebook.

En el pujante mercado de la inteligencia artificial, uno de los más prometedores con la vista puesta en el futuro, se invierte en China dinero a manos llenas y ese dinero lleva a veces a la firma del gobierno. Hay quienes, a la vista de creciente poderío tecnológico de China, se aventuran incluso a hablar de una posible guerra fría con la tecnología como telón de fondo.

Sin embargo, en torno al trepidante desarrollo económico y tecnológico de China surgen también dudas. Desde el FMI algunos advierten, por ejemplo, del posible endeudamiento del país asiático.

“Sobre China hay actualmente tantas preconcepciones falsas como opiniones apasionadas”, explicó ayer Keyu Jin, economista de la London School of Economics, en el marco de la conferencia digital DLD.

El supuesto colapso de la economía china se ha anunciado miles de veces durante los últimos años. Sin embargo, lo cierto es que China ha sobrevivido a los presagios más funestos y no debería, de hecho, preocuparse por su futuro, que será indudablemente próspero, aseguró Jin.

A juicio de Jin, la economía china no perderá músculo porque cuenta con un volumen de ahorros privados de aproximadamente 27 billones de dólares (que no paran de pegar el estirón).

La economía china tiene asimismo todas las papeletas para seguir creciendo porque su deuda exterior es extraordinariamente pequeña en comparación con los países que sobrevivieron a la última crisis financiera.

El gobierno dispone, por otra parte, de un colchón financiero valorado en 70 billones de yuanes (un 15% más de la cifra a la que está realmente obligado).

Los ingresos estatales son además sustanciales y la capacidad de coordinación del gobierno del gigante asiático es extraordinariamente grande. “El ejecutivo tiene el poder de coordinar a todos los players involucrados en la economía y lograr que actúen de manera coordinada”, subrayó Jin.

China no puede compararse ni con Europa ni con Estados Unidos. Estamos, al fin y al cabo, ante un país que desde el punto de vista económico está en muchos sentidos al nivel de los países en vías de desarrollo y que simultáneamente es líder en algunas parcelas tecnológicas

El liderazgo de China en el universo tecnológico no hará sino afianzarse en el futuro y lo hará espoleado por el enorme mercado del que es dueño el país asiático. Más de la mitad de los 1.400 millones de ciudadanos chinos se conecta regularmente a la red de redes. Estamos hablando, por lo tanto, de un mercado que es cinco veces más grande que el estadounidense.

Tener a sus pies a tal colosal mercado es además un poderoso estímulo para los emprendedores. “Toda buena idea tiene aquí suficiente potencial para que quienes la han alumbrado se conviertan en multimillonarios de la noche a la mañana”, recalcó.

Otra de las ventajas de la industria tecnológica china a la hora de prosperar es que, en comparación con los ciudadanos de otros países, los chinos nos tienen demasiados inconvenientes a la hora de ceder sus datos personales a las empresas.

Al desarrollo de las nuevas tecnologías en China contribuye asimismo la decidida tecnofilia de las autoridades gubernamentales (a las que hay que echar en cara, sin embargo, su afán de control).

En el crecimiento “techie” en el país asiático tendrán asimismo un profundísimo impacto las infraestructuras, que hay que continuar ampliando por el vasto territorio del país asiático.

La tecnología es un ramo tan boyante en China que acabará beneficiando también a ramos de actividad que en realidad poco o nada tienen de “techies”, apuntó Jin.

“A medio plazo China dejará de ser un país de ahorradores globales para convertirse en un país de consumidores globales. Y eso es definitivamente una buena noticia para nosotros”, concluyó Jin.

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