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Debería huir como de la peste de estos 4 tipos de jefes

La ciencia (que es una "lumbrera") dice que estos son los 4 peores jefes que tendrá jamás

Si hacemos caso de la ciencia, los líderes (malos malísimos) que peor se lo harán pasar en su puesto de trabajo son el jefe pasivo-agresivo, el narcisista, el maquiavélico y el psicópata.

jefesNo todos los jefes son iguales. Y muchos, aunque cómodamente apoltronados en lo más alto de la escalera corporativa, están tal mal avenidos con el liderazgo que cuesta trazar los senderos (plagados probablemente de claroscuros) que les llevaron un día a ser ungidos con el título (desmerecido) de jefe.

Ser un mal jefe es mucho más que ser dueño de un estilo de dirección aborrecido (con todo merecimiento) por los subordinados.

Según la ciencia, que rara vez miente puesto que todo lo que pone bajo la lupa es deudor de toda una plétora de comprobaciones, estos que recoge a continuación Inc. son los 4 peores tipos de jefes:

1. El jefe pasivo-agresivo o “micromanager”

Un jefe pasivo-agresivo puede socavar los esfuerzos para prosperar de las personas a su cargo sin rebasar la peligrosa línea del acoso y el abuso.

Los líderes adscritos a esta categoría tienden a escabullirse de las discusiones y confrontaciones directas. El “feedback” que ponen en manos de sus trabajadores nada tiene diáfano, tienden a ocultar información importante a sus empleados y enfundan a la hostilidad el disfraz del humor.

Si algunos jefes se comportan así, es porque en lo más íntimo temen que sus subordinados puedan llegar a ser mejores que ellos.

De acuerdo con un estudio llevado a cabo en el sector tecnológico por Comparably, el hecho de que los jefes incurran en el “micromanaging” (39%) es el compartimiento que más furibundas críticas despierta entre los empleados. Son comportamientos igualmente molestos a ojos de los trabajadores el exceso de críticas (22%), la desorganización (16%), el afán por quererlo saber todo mejor que nadie (14%) y la impaciencia (9%).

Los jefes que tienen permanentemente la mirada clavada en sus empleados se están privando en realidad a sí mismos y a sus subalternos de grandes dosis de energía, la misma energía que necesita inevitablemente la compañía para hacer progresos.

2. El jefe narcisista

Según un informe publicado en Frontiers in Psychology, el narcisismo puede ser un rasgo positivo en los líderes. Sin embargo, cuando el narcisismo es demasiado acendrado, quien está imantado de este rasgo de la personalidad tiende a convertirse en una persona egoísta que mira única y exclusivamente por sí misma.

Cuando un líder es dueño de una cantidad saludable de narcisismo, el resultado puede ser un jefe asertivo y seguro de sí mismo. Si el narcisismo rebasa, por el contrario, ciertas barreras, el liderazgo al que éste va asociado acabará por asfixiar la moral de los empleados.

Un estudio publicado en 2013 por International Journal of Economics, Businness and Managemente Studies concluye que si el narcisismo de un líder se incrementa, la falta de compromiso de las personas a su cargo también aumenta. Y la falta de motivación acaba traduciéndose también en un deterioro del comportamiento y de la actitud.

El narcisismo puede convertirse potencialmente en un problema laboral de primer orden a medida que los millennials o la denominada “Generation Me” (aquellas personas nacidas en los 80 y los 90) vayan asumiendo (poco a poco pero sin pausa) roles de liderazgo. A este grupo demográfico se le echa a menudo en cara su egocentrismo y egoísmo.

3. El jefe maquiavélico

Hay jefes negligentes y hay también jefes oscuros, aquellos que presentan tendencias claramente mezquinas y abusivas.

Los jefes oscuros se regodean con el dolor y el sufrimiento infligido a sus empleados y su principal objetivo es hacer lo más complicada posible la vida de cuantos están a su alrededor.

Estos líderes se sienten cómodos ignorando cuestiones éticas y morales y hacen todo lo posible para ganar notoriedad, llegando al extremo de arrogarse éxitos ajenos.

4. El jefe psicópata

El jefe psicópata es probablemente el que más veneno inocula en sus empleados. Quienes están adscritos a este tóxico tipo de liderazgo muestran una manifiesta falta de control en sus comportamientos, son manipuladores, tienden a ser muy impulsivos y son totalmente huérfanos de empatía.

De acuerdo con varios estudios científicos, cuando hay altos niveles de psicopatía y de narcisismo en el lugar de trabajo, suele haber también altos niveles de “bullying”.

Puesto que son extraordinariamente parcos en empatía, los jefes psicópatas suelen mostrar un comportamiento ferozmente crítico hacia sus empleados, que acaban desarrollando cuadros de depresión y de estrés.

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