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Cómo atajar la ansiedad de los empleados en el trabajo

8 claves para exorcizar el perverso demonio de la ansiedad en el trabajo

Los líderes tienen en sus manos el poder de crear entornos laborales más saludables que mermen la ansiedad de las personas a su cargo. Y por eso deberían hacer suyos estos consejos.

ansiedad

Autora de la imagen: Dana Dharma

La ansiedad es un mal extraordinariamente común en el universo empresarial. A veces se manifiesta de manera muy leve y no va más allá de fastidiosos aleteos en el estómago antes de hincar el diente a una tarea particularmente importante.

En su variante más benigna la ansiedad laboral puede ser aplacada fácilmente (con ejercicios de respiración), pero cuando se convierte en un problema grave es un tsunami que anula las capacidades de los trabajadores (también los más brillantes).

La ansiedad grave es capaz de frenar en seco el discurso de quien la sufre, provocar severas palpitaciones extraordinariamente similares a un infarto de miocardio e imposibilitar que se completen al 100% las tareas previamente asignadas.

Para amansar el monstruo de la ansiedad existen por supuesto remedios farmacológicos y la posibilidad de seguir algún tipo de psicoterapia, pero lo que de verdad la corta de raíz es el cambio en la cultura empresarial que termina desencadenándola.

Los líderes tienen en sus manos el poder de crear entornos laborales más saludables que mermen la ansiedad de las personas a su cargo.

Para parar los pies a la ansiedad de sus empleados quienes ejercen de líderes deberían fijar la mirada en los consejos que disecciona a continuación Inc.:

1. Manejar expectativas razonables

Un líder no debe asumir jamás que un empleado puede cargar sobre sus hombros con todas las tareas habidas y por haber y que van además más allá de las competencias por las que en su día se le contrató.

Muy a menudo los empleados se avienen a aceptar todas las tareas que les encomiendan (aunque no puedan acometerlas adecuadamente por falta de tiempo y recursos) para complacer a sus superiores, que son quienes deben cerrar un círculo vicioso que no hace sino quemar y hacer arder en llamas al trabajador

2. Comunicarse de manera frecuente con los empleados

Es mejor no dejar que los empleados jueguen a adivinar lo que se pide de ellos. Vivir en la ignorancia hunde al trabajador en un pozo sin fondo de ansiedad y frustración.

En este sentido los líderes deben tomarse la molestia de comunicarse con asiduidad con sus subordinados sobre las tareas que acometen, las expectativas que hay depositadas sobre ellos y su rendimiento. Además, deben estar disponibles para que los empleados puedan confrontarlos de manera directa con sus preocupaciones.

3. Hacer saber a los empleados que son apreciados, en particular en momentos de mucho estrés

Cuando los proyectos se acumulan y los "deadlines" acechan amenazantes a los empleados, los líderes deben estar prestos a dar un paso al frente para comunicarles el aprecio que sienten por ellos y por su trabajo.

4. Dejar la vida personal en un segundo plano

La vida privada de los líderes y las historias a ellas solapadas son una buena forma de establecer conexiones con los subordinados.

Sin embargo, conocer detalles de la vida personal de sus directos superiores puede ser también fuente de estrés y de malestar para los empleados, que pueden sentirse hasta cierto punto obligados a abrir también de par en par las compuertas de su vida privada.

5. Evitar hablar sobre política y otros temas potencialmente incendiarios

La política y otros temas de naturaleza controvertida generan a menudo opiniones polarizadas que pueden derivar en tensión y por eso deben ser evitados en la medida de lo posible en los entornos laborales.

6. Quebrantar de vez en cuando la rutina

Nadie puede trabajar a mil por hora todo el tiempo a un nivel óptimo. Por eso es conveniente programar de vez en cuando actividades que liberen a los empleados de las garras de la rutina y les ayuden a desconectar de sus actividades cotidianas.

7. Poner a disposición de los empleados recursos para combatir la ansiedad

En la ansiedad que echa raíces en los entornos laborales el hecho de que nadie parezca dispuesto a hablar abiertamente sobre ella es parte del problema.

Por eso que las empresas pongan a disposición de sus empleados recursos (la posibilidad de contactar con un terapeuta, por ejemplo) puede ayudar a diluir poco a poco al problema, puesto que el primer paso para solventarlo es hablar de él sin tapujos

8. Asumir responsabilidades y ser capaz de disculparse

Un líder que asume responsabilidades y que se disculpa cuando le toca enseña a sus empleados que los errores son humanos y no tienen por qué degenerar en ansiedad.

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