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Se espera que el Gobierno y las empresas se alíen para luchar contra la pandemia

¿Cómo está afectando el coronavirus a la confianza?

Un estudio de Edelman ha descubierto como afecta el coronavirus a la confianza del consumidor, especialmente en cuanto a gobiernos y medios de comunicación se refiere.

En las últimas semanas hemos descubierto una nueva faceta del ser humano. Tal vez ya la supiésemos, pero al menos no éramos conscientes. El nivel de confianza en los gobiernos y los medios de comunicación está por los suelos. Estos e ve en que grandes grupos de personas han ignorado las medidas sanitarias aconsejadas desde organismos oficiales, ya sea por la duda sobre si la información era verídica, o, por el contrario, han confiado en la desinformación.

Pero como en todo, existen personas que sí confiaban y dieron su brazo a torcer, llevando a cabo acciones responsables a través de información producida por fuentes fiables que incluían a científicos y autoridades sanitarias, a la vez que eran conscientes de que sus empleados esperaban actualizaciones constantes y cambios ágiles en las políticas de su lugar de trabajo.

Edelman

Edelman ya ha llevado a cabo acciones para favorecer la comunicación de sus clientes en medio de esta crítica situación. Realizaron un estudio entre los días 6 y 10 de marzo en 10 países (Brasil, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Sudáfrica, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos) para confirmar que el papel que las empresas juegan es el de una fuente de información fiable y actualizada. Las conclusiones se pueden resumir en ocho puntos:

1. La fuente de información más creíble es la de los empleadores: El barómetro de confianza de Edelman en 2020 mostró que «mi empleador» era la institución de mayor confianza con 18. Puntos por encima de las empresas en general y las ONG, además de 27 puntos por encima del gobierno y los medios de comunicación. El estudio descubre así que la comunicación de los empleadores es la fuente de información más creíble cuando se trata del coronavirus. De hecho, la mayoría de los encuestados afirmar creer más la información proporcionada a través de este canal tras una o dos exposiciones y más de un tercio de las personas afirmaron que nunca creerían en la información proveniente de las redes sociales si fuese la única fuente.

2. La fuente de información más fiable son los medios de comunicación más dominantes: Los encuestados confían en los principales medios de comunicación antes que organizaciones como la OMS o las Organizaciones Nacionales de la Salud. Los amigos, la familia y las redes sociales permanecen en segundo plano, a excepción de mercados en desarrollo como Sudáfrica. Aun así, los jóvenes confían igual en las redes sociales y en los medios de comunicación convencionales, mientras que son los más mayores los que se fían de los medios de comunicación. Aunque la preocupación por las ‘fake news’ es evidente en todas las generaciones.

3. Los portavoces de mayor confianza: En cuanto a este punto, son los científicos y los médicos las fuentes más fiables, acompañados de la OMS y Organizaciones Nacionales de la Salud. De esta forma, funcionarios del gobierno y periodistas se encontrarían en segundo nivel, mientras que el director general de «mi empleador» se situaría en el medio del ranking. Cabe destacar que el 60% de los encuestados se preocupan de que se exagere la crisis para obtener beneficios políticos.

4. La necesidad de la periodicidad: La mayoría de los encuestados siguen las novedades del coronavirus en los medios de comunicación, mínimo una vez al día. La frecuencia aumenta exponencialmente en mercados como Italia, Corea del Sur y Japón, países con grandes brotes. De igual manera, se pide a las autoridades sanitarias que proporcionen regularmente información sobre la prevención de la propagación del virus y sobre los lugares donde se pueden realizar pruebas.

5. Mi empleador está mejor preparado que mi país: Esta conclusión se confirma por la gran confianza en que «mi empleador» responda de forma eficaz y responsable.

6. Se espera que el gobierno y las empresas se alíen: Que ambas entidades actúen por separado no genera confianza. En la combinación de empresas y gobierno se confía el doble que tan solo en el gobierno. Además, las compañías por sí solas tampoco ganarían máxima confianza.

7. Altas expectativas de actuación de las empresas: Los encuestados apuestan por que las empresas actúen para proteger a sus empleados y a la comunidad local. Se espera de ellas que adapten sus operaciones, incluyendo el teletrabajo, la cancelación de eventos innecesarios y las prohibiciones de viajes de negocios. Por otro lado, los encuestados cuentan con que adapten sus políticas de recursos humanos, concedan licencias por enfermedad remuneradas o eviten que los empleados en situación de riesgo vayan a trabajar, entre otros ejemplos.

8. Los empleadores deben compartir información: Las empresas tienen la responsabilidad de clarificar a sus empleados la situación actual de la compañía, en cuanto a compañeros con el virus y hasta cómo está afectando a la capacidad de organización para operar. Los trabajadores quieren estar informados más allá de las consecuencias que está experimentando la propia empresa, incluyendo también consejos sobre viajes y lo que se puede hacer para detener la propagación del virus. Además, los encuestados afirman querer recibir esta información a través de correo electrónico, página web de la empresa y llamadas telefónicas o videollamadas.

La capacidad de rapidez de respuesta de las empresas en zonas afectadas ha sido sorprendente, situándose en muchas ocasiones por delante de las medidas impuestas por el gobierno o de la expectativa pública. Así lo detalla Richard Edelman, quien además ha recordado la decisión de la NBA de suspender los partidos durante mínimo 30 días, como precedente par que el resto de las instituciones públicas tomaran medidas necesarias para posponer o cancelar eventos públicos.

Por otro lado, las empresas se están viendo en una apretada situación que viene dada del bajo nivel de confianza que existe en el mundo. Es momento de que directivos organicen sesiones informativas regulares para los empleados impartidas por algún científico o médico, cuyo fin sería proporcionar un contenido fiable que pueda ser compartido con las familias, para que el gobierno coopere en las incitativas de trabajo en casa y para garantizar que los canales sociales de la empresa están contribuyendo al conocimiento y no al pánico.

 

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