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Cómo hacer marketing para el consumidor distraído

A los anunciantes les gusta poner etiquetas a los consumidores: los «millennials», los nativos digitales, los consumidores conectados, los consumidores sociales, etc. Casi todas estas etiquetas giran en torno a los nuevos tipos de clientes surgidos al calor de la nueva era digital, pero la mayor parte de las marcas tienen que lidiar también con los clientes «tradicionales», aquellos que no sólo no están familiarizados con las nuevas tecnologías, sino que se resisten también a ellas.

En era de la Web 2.0, no hay que dividir necesariamente a los consumidores entre consumidores online y consumidores offline. En realidad, la etiqueta a la que ajustan la mayor parte de los clientes hoy en día es la de “consumidor distraído”.

Independientemente de sus características demográficas y de sus hábitos de compra, lo cierto es que los consumidores tienen actualmente una oferta mediática más amplia que nunca. Ya no tienen únicamente acceso a la información de las marcas a través de la prensa, la radio y la televisión, sino también a través de los ordenadores, los smartphones y las tablets. Y no sólo eso. Cada vez más consumidores utilizan varios medios de comunicación de manera simultánea. Un reciente estudio de Nielsen revela que el 40% de los usuarios de smartphones y tablets utilizan estos dispositivos mientras ven la televisión.

Ante un consumo mediático dominado cada vez más por el multitasking, los anunciantes tienen que hacerse la siguiente pregunta: ¿presta realmente atención el consumidor a la marca? Cuando los anunciantes responden a esta pregunta, muchos optan por emigrar a los social media en busca de la atención de consumidor. Al fin y al cabo, los consumidores invierten el 23% de su tiempo online en este tipo de plataformas.

Aun así, ésta tampoco es la solución para meterse en el bolsillo al “consumidor distraído”. Para capturar verdaderamente la atención de este tipo de consumidores, los anunciantes deberían sincronizar sus mensajes de marketing en diferentes plataformas simultáneamente, explica Sean Carton en ClickZ. Si emiten, por ejemplo, un spot en televisión, deberían lanzar al mismo tiempo una campaña en plataformas móviles. Eso sí, los objetos de unas y otras campañas deberían ser distintos. Si el anuncio en la pequeña pantalla se centra en impactar emocionalmente al consumidor, el diseñado para dispositivos móviles debería centrarse en la respuesta emocional del consumidor al spot televisivo.

Desafortunadamente, la tecnología para sincronizar la televisión con las pantallas móviles sigue siendo hoy por hoy un terreno sin explorar. Cuando algún emprendedor se atreva finalmente a internarse en este terreno, los anunciantes encontrarán una valiosa herramienta para conectar con el “consumidor distraído” en la era de la sobreinformación.

 

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