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Por qué el storytelling ha acabado convirtiéndose en peligroso en la red de redes

De cómo al storytelling, el motor de la humanidad, lo poseyó el "demonio" en la red de redes

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Puede que el mundo esté hecho a base de historias (que son las que hacen palpitar al corazón humano). Sin embargo, el storytelling se ha trocado en algo nocivo en la nueva era digital.

storytelling«Nuestro mundo no está hecho a base de átomos sino de historias», aseguró ayer en el marco del congreso Deutscher Medienkongress Bernhard Pörksen, profesor de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Tubinga.

«Las historias son las que ponen orden nuestra realidad. Y los humanos somos animales profundamente dependientes del storytelling», recalcó.

En su intervención en Deutscher Medienkongress, que bajó ayer el telón en la ciudad alemana de Frankfurt, Pörksen degranó los ingredientes que deben darse cita en una buena historia y explicó asimismo los peligros que hay agazapados en el storytelling que echa anclas en la galaxia digital.

Desde el punto de vista de Pörksen «una buena historia no lo cuenta todo». «Deja espacios abiertos», aseveró.

Más allá de guardarse ases bajo la manga, las historias con efecto «wow» se cuelgan del brazo de patrones arquetípicos: el mito de David contra Goliat, el ascenso a los altares desde lo más bajo o la niña que se las ingenia para plantar la simiente de una poderosa comunidad global (Greta Thunberg por supuesto).

Las historias, tan positivas como negativas (cuando se asoman a la red de redes)

«Estas historias son portadoras de mensajes que van mucho más allá», indicó Pörksen. Además, están apalancadas en símbolos muy fuertes y son memorables.

Aun así, y pese a que el storytelling rezuma magia por todos los poros (lo lleva haciendo desde el principio de los tiempos), lo cierto que está cambiando (y no para bien), advirtió el profesor.

En la red de redes «hay una gigantesca piscina de anhelos y deseos» que puede tener un efecto absolutamente funesto en el ser humano, alertó. En internet «ignoramos los grandes problemas porque estamos más interesados en pequeñas pero virales historias que son oriundas de lugares muy distantes», explicó.

«Se hace un mal uso de las historias para diseminar mentiras y manipular estados de ánimo. Y esto puede llevar a la histeria y a la agitación en torno a temas tremendamente banales, pero que se diseminan como la pólvora por internet», indicó Pörksen.

¿Lo peor? Que lo que Pörksen define como «storytelling sobreexcitado» es a menudo más poderoso que el contenido constructivo y de naturaleza positiva (además de ser muy complicado de contrarrestar).

 

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