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Comprar para sentirse mejor, la pescadilla que se muerde la cola

Es una convención social muy extendida en los países consumistas: ante la tristeza, irse de compras. Un reciente estudio ha demostrado que esta solución a las fases de tristeza no sólo no ayuda, sino que empeora la solución.

Utilizar las compras como terapia contra la tristeza es un círculo vicioso: ir de compras aumenta la sensación de soledad lo cual nos hace comprar más y acrecentar así más la sensación de vacío.

Para realizar este estudio se analizó el comportamiento de más de 2.500 consumidores durante seis años, realizando preguntas como “¿le molesta no poder adquirir productos que desea?” o “¿disfruta comprando productos que no son útiles?”.

Analizando las respuestas se llegó a la conclusión de que el materialismo aumenta la sensación de frustración y soledad. Soledad y materialismo son dos términos culturalmente muy unidos desde hace años, y que nuestra sociedad parece unir cada vez más.

En el estudio también se ha identificado tres tipos distintos de materialistas: un primer tipo compra para compararse con otros, un segundo tipo utiliza las compras como terapia para cambiar su estado anímico y por último, un tercer tipo de consumidor es el que está contento con lo que tiene, aunque dentro de este tipo hay muchos subtipos: unos están contentos con unas chanclas viejas y otros con unos zapatos de tacón de diseño.

 

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