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5 cosas que pocos saben cuando se abren paso (a empujones si hace falta) en la industria creativa

Tendencias en MarketingAgazapadas en la industria creativa hay a veces desagradables sorpresas

5 cosas que pocos saben cuando se abren paso (a empujones si hace falta) en la industria creativa

En la industria creativa hay una cuantas cosas que no se enseñan lamentablemente ni en las universidades ni en las escuelas y que pillan a menudo con la guardia baja a los creativos más bisoños.

La industria creativa es absolutamente fascinante y atrae como un imán a aquellas mentes eternamente afanadas en las generación de ideas. Sin embargo, en este ramo de actividad hay unas cuantas cosas (no demasiado sugerentes) que no se enseñan lamentablemente ni en las universidades ni en las escuelas y que pillan a menudo con la guardia baja a los creativos más bisoños.

En un artículo para Creative Boom Tom May disecciona todas esas cosas que sorprenden inevitablemente (por puro desconocimiento) a quienes se abren paso por primera en la industria creativa:

1. La importancia del dinero

Cuando se están formando, los creativos aprender a pergeñar ideas y a ponerlas en práctica, pero rara vez se les enseña la verdad (inevitablemente dura) sobre las finanzas solapadas al universo de la creatividad.

En las universidades y en las escuelas se pasa a menudo por alto que la creatividad es en realidad un negocio y que las ideas de que de ella emanan deben poner dinero contante y sonante sobre la mesa (porque, de lo contrario, están abocadas al fracaso).

Comprendiendo la realidad financiera de la creatividad los creativos estarán también más prestos a entender determinadas decisiones (a bote pronto inexplicables) por parte de sus clientes.

2. Hay que trabajar siempre más rápido

En el entorno académico la creatividad puede permitirse el lujo de hacerse la remolona y ser lenta como un caracol. En el mundo real la celeridad es su inseparable compañera de viaje. Hay que cumplir con «deadlines» que son no pocas veces extraordinariamente ajustados y casi imposibles de satisfacer adecuadamente.

Aunque la creatividad tiene a menudo sus más y sus menos con la rapidez (calificada por algunos de vil asesina de las mejores ideas), lo cierto es que en la industria creativa una y otra forman un binomio inseparable.

Los creativos, que tienen permanentemente el estrés en los talones, deben tener la capacidad de alumbrar ideas de manera extraordinariamente veloz sin sacrificar por ello la calidad (aunque sí el perfeccionismo).

3. La libertad creativa no existe

En la industria creativa la libertad en el plano creativo rara vez existe, por lo que los creativos deben estar preparados para desarrollar ideas tomando prestados los puntos de vista de terceros.

Esta realidad puede resultar sumamente desalentadora para algunos jóvenes talentos, pero es importante no adentrarse en la industria creativa con falsas pretensiones. Es imposible que todos y cada uno de los proyectos en los que se embarcan los creativos sean excitantes, pero con el tiempo no tardarán en emerger en el horizonte oportunidades mucho más estimulantes.

4. Hay que aprender a convivir con la ignorancia

En la industria creativa los profesionales noveles aterrizan huérfanos de muchísimos conocimientos. Y es importante que lo acepten cuanto antes, que no pequen de arrogante y que enarbolen la bandera de la humildad (que es, al fin y al cabo, la actitud más adecuada cuando acucia la falta de conocimientos).

Es vital aprender rápido y aceptar que es imposible saberlo todo (incluso con años y años de experiencia sobre las espaldas). El «feedback» por parte de los demás es absolutamente necesario y hay que estar preparado para escucharlo dejando el ego en la puerta.

Además, la ignorancia no se cura necesariamente con la experiencia. Un profesional de la industria creativa debe estar constantemente aprovisionándose de nuevos conocimientos.

5. La creatividad es un negocio que orbita en torno a las personas

Más allá de talento, para prosperar en la industria creativa hay que estar pertrechado de habilidades a la hora de tratar con las personas. Se trata de aprender a leer entre líneas y de desarrollar un gran sentido de la empatía.

Para un creativo es esencial asimismo tener buenas dotes de comunicación, encajar las críticas con gallardía, poner límites de manera nítida y no perder jamás la formas.

 

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