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Extrayendo aprendizaje del (durísimo) teletrabajo

Cuando el trabajo se pilota por control remoto: 4 lecciones para los líderes

El confinamiento y el teletrabajo a él solapado han confrontado a los líderes con no pocos desafíos. Sin embargo, los últimos dos meses han puesto también en sus manos valiosas lecciones.

líderes

Autora de la imagen: srtapulido

Las últimas semanas han sido extraordinariamente duras para quienes tienen la vitola de líderes. De la noche a la mañana sus rutinas de trabajo han sido completamente desbaratadas, y desgajados de la cercanía física con sus colegas y subordinados, se han convertido en líderes en remoto.

En los últimos dos meses los líderes han aprendido lo valiosas que eran en el trabajo las interacciones personales (aparentemente mundanas e insignificantes). Y sin ellas a su vera se sienten como si estuvieran a los mandos de un avión desprovisto de radar. Sin embargo, del confinamiento y del teletrabajo a él solapado los líderes pueden extraer también valiosas lecciones. Jamie Eliott disecciona a continuación las más importantes en un artículo para The Drum:

1. Liberación

Terriblemente asfixiante en muchos sentidos, el aislamiento de los últimos dos meses ha sido también profundamente liberador. La manera en la que trabajamos ha sufrido una completa metamorfosis.

Nos hemos liberado de los insidiosos tentáculos de la sabiduría recibida (y a bote pronto inamovible) y del confort de nuestras oficinas para abandonarnos por completo en los brazos del cambio.

El futuro del trabajo será probablemente mucho más fluido y cabalgará entre el estar presente (en la oficina) y estar apartado (en casa).

De la amalgama del tradicional trabajo en la oficina y el "home office" emergerá el equilibrio necesario para fusionar adecuadamente productividad personal y productividad corporativa (aun a sabiendas de que una y otra no siempre estarán alineadas).

2. Metamorfosis

Las crisis constituyen una oportunidad única para implementar cambios. Es el momento perfecto para pintar sobre un lienzo en blanco los cambios que necesita abordar nuestra compañía para servir adecuadamente a sus clientes y estar más preparada para el futuro (ese que otrora parecía difuso y cuyos contornos parecen ahora más definidos).

3. Estilo

El coronavirus nos ha arrojado en los brazos de un estilo comunicativo mucho más directo y transparente. Ya no es necesario (ni está tampoco bien visto) revestir los mensajes de una gruesa e indigesta capa de azúcar.

En el futuro los líderes deberán bajarse del pedestal, ser más transparentes y mantener puntualmente informados a sus empleados del devenir de la empresa.

4. Resiliencia

Acogotados por situaciones aparentemente fuera de control, los líderes han aprendido a dar fuelle a su resiliencia en el transcurso de las últimas semanas. Se han refugiado en los brazos de hobbies como la lectura o el cine para retomar el control y han tomado por fin conciencia de la verdad agazapada en la locución latina "mens sana in corpore sana".

A los líderes se les adjudica el deber de cuidar a los demás y el cuidado de los demás empieza por el cuidado de uno mismo. Si el estrés y la ansiedad clavan sus afiladas garras en los líderes, terminará contagiándose también el resto de la organización. Razón de más para trabajar duro (en el plano físico y mental) para ahuyentarlo.

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