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Desnudando las intimidades del matrimonio formado por marketing y lenguaje

Redacción

Escrito por Redacción

¿Es el marketing un puro blablablá? A veces sí. En el marketing nos fijamos mucho en la imagen, pero las palabras también son un ingrediente «marketero» esencial que influye en el receptor tanto o más que el contenido visual. ¿Cómo el matrimonio formado por marketing y lenguaje? Branding Strategy Insider se mete a continuación en las entretelas de esta sólida pareja apoyándose en 9 datos:

1. El lenguaje es uno de los elementos que mejor definen a cualquier marca. El lenguaje que elegimos y el lenguaje que no elegimos son un reflejo y también en algunos casos la definición de nuestras prioridades.

2. El lenguaje apuntala la perspectiva: no sólo revela cómo una marca se posiciona en torno a un determinado tema sino también cómo se aproximará o resolverá ese tema en el futuro.

3. El lenguaje define las relaciones. El tono que utilizamos es un reflejo de cómo nos sentimos metidos en la piel de nuestra propia marca. Las marcas más formales apuestan por un lenguaje más serio para conectar también con un tipo de consumidor más serio. Por el contario, las marcas más informales utilizan un tono más conversacional para hacer sentir cómodos a sus clientes. La clave está siempre en utilizar un lenguaje que refleje los valores y la personalidad de nuestra marca y que no desentone con ella.

4. El lenguaje es instintivo. A veces suelta amarras con las normas y fluye solo. Está en la propia naturaleza de la marca, en lo que ésta es y en cómo se expresa.

5. El lenguaje debe comunicar. Está obligado a comunicar cosas de verdadera relevancia e interés. Si nuestra marca no tiene nada que decir, es mejor que no hablemos.

6. El lenguaje debe encontrar su propia voz. Uno de los principales problemas del matrimonio formado por marketing y lenguaje es que da a veces la sensación de sonar siempre igual, independientemente de las marcas en las que cobra vida. De ahí la importancia de hallar una voz única y propia que sea claramente identificable y diferenciable del resto.

7. El lenguaje son palabras clave. Una marca se define no tanto por frases largas como por un puñado de palabras aisladas. Martin Lindstrom determinó en un estudio que el 74% de los consumidores asociaba, por ejemplo, la palabra “crunch” con la marca Kellogg’s, mientras el 59% vinculaba la palabra “masculino” a Gillette.

8. El lenguaje cambia las percepciones. Dando con el lenguaje adecuado, las marcas tienen el poder de no sólo de ser escuchadas sino también de cambiar las percepciones del consumidor.

9. El lenguaje es mutable. No es lo mismo hablar con un cliente que lleva años siendo fiel a nuestra marca que hacerlo con un cliente potencial.

 

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