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El televisor ha sido siempre el rey del salón

El avance y futuro tecnológico de la televisión

Con la revolución tecnológica de las pantallas, evoluciona su calidad de imagen de forma sorprendente

televisión

Desde que apareció, el televisor ha sido el rey del salón. Las familias antaño se reunían alrededor de aquella caja que mostraba un nublado color blanco y negro, y que con su forma de contar y narrar a través de las imágenes, les hipnotizaba profundamente. Siempre supeditada a los contenidos, y al crecimiento y aparición de varias cadenas televisivas, los televisores fueron evolucionando poco a poco hasta lo que son hoy en día, auténticos reproductores multimedia, que más que nunca, reproducen solamente lo que nosotros queramos ver.

Una industria dominada por dos marcas: Samsung vs LG

Como en cualquier conflicto bélico, en la disputa comercial del mercado de los televisores existen dos bandos líderes bien diferenciados. Por un lado, tenemos los televisores Samsung, que apuestan hacia una calidad y resolución de imágenes con su tecnología QLED. Está es una evolución de las anteriores versiones LED, las cuales también necesitaban una fuente de luz externa, pero en el caso de las QLED, la evolución tecnológica ha conseguido que la activación de los píxeles de estas pantallas sea mucho más precisa, gracias a los puntos cuánticos, cristales muy pequeños  de aproximadamente entre 2 y 10 nanómetros.

Esta forma de iluminar y aportar luz y color a sus pantallas provoca que estos televisores puedan reproducir más de mil millones de colores. Tonos mucho más intensos y puros, llegando a reproducir el 100% del volumen de los colores que aparecen en la imagen. Otra de las características de las que dispone es el control plano por plano y escenografía por escenografía que realiza, por y para el uso de la iluminación trasera, lo cual otorga un gran trabajo de profundidad en los detalles, generando así que tanto las escenas oscuras como las escenas brillantes lo sean en su máximo esplendor.

Una de las cosas que más sucede con la revolución tecnológica de las pantallas es que, efectivamente, su calidad de imagen ha evolucionado de forma sorprendente pero siempre ha sucedido que esa perfección en el contenido no lo era tanto al visualizarlo de una forma más lateral y no tan frontal, como sería lo ideal. Esto ya no sucede con la tecnología QLED de Samsung, ya que los llamados Quantum dots (puntos cuánticos) están recubiertos con una aleación metálica que otorga una difusión de la luz más óptima, haciendo que todas la calidad e iluminación de colores sea totalmente independiente del ángulo de visión desde el que la veamos.

Dentro de la capacidad de información que contienen las imágenes y los vídeos que se reproducen en nuestros televisores, en muchas ocasiones se perdía parte de esa información, lo que provocaba que no tuviésemos la máxima calidad posible. Con la tecnología HDR (High Dynamic Range) podemos llegar a conseguir un brillo de hasta 4.000 nits, lo que se traduce en que, en las zonas y escenas más oscuras podamos diferenciar mejor cada detalle, con blancos más intensos y negros más puros.

En el otro lado de este sano conflicto tecnológico encontramos a la marca LG. Los televisores LG se iluminan así mismos, es decir, utilizan la tecnología OLED (organic light-emitting diode), la cual permite que los píxeles no necesiten una iluminación añadida trasera como las antiguas LED, sino que son los propios píxeles los que se auto-iluminan. Una de las ventajas de esta tecnología puntera de LG es la alta capacidad para conseguir los negros más puros que existen, pues gracias a sus avances, pueden obtener ese resultado consiguiendo apagar los píxeles de la pantalla que deben representar esos colores. Este absoluto control de los píxeles es esencial a la hora de entender todo lo que las OLED de LG pueden conseguir. Del negro más puro también podemos pasar a mejorar la experiencia visual para que las escenas oscuras no sean una mancha borrosa, sino que se puedan apreciar hasta los detalles más concretos. Y es que de nada sirve tener una pantalla enorme con toda la resolución del mundo si en las escenas más oscuras de nuestras películas y series favoritas no distinguimos nada. El avance con estos píxeles que se auto-iluminan, lo que no supone únicamente que existan infinitas posibilidades de aprovechamiento tecnológico, sino que al no tener que disponer de esa iluminación trasera, libera la capacidad de diseño pudiendo conseguir pantallas mucho más ligeras.

Si somos unos auténticos gamers, también encontraremos en las OLED de LG un auténtico filón, ya que los de la gama OLED77GX6LA son los pioneros en la industria de los televisores  que aceptan y soportan el motor gráfico NVIDIA G-SYNC, lo que ofrece unas posibilidades magníficas para la configuración de nuestros juegos favoritos. Los juegos de ordenador se verán más suaves y claros, y sobre todo, con mucho menos parpadeo y retraso de entrada. Además, funciones y características como las velocidades de cuadro más altas garantizan una salida más fluida en contenidos con movimientos muy rápidos.

La clara innovación que supone esta tecnología en el mercado ha marcado que no sea solamente la marca LG la que apueste (obviamente como es normal) por su tecnología, sino que diferentes marcas también muy importantes del mundo del televisor hayan optado por ella, consiguiendo marcar un camino inspirador para todos las demás pantallas.

¿Hacia dónde va toda esta tecnología?

La manera en la que consumimos las imágenes de nuestras pantallas poco tiene que ver con la reunión familiar que suponía en los años 80 ver un programa televisivo. Del encender y ver lo único que había, hemos pasado a un inmenso e inagotable universo de productos audiovisuales a nuestro alcance. Todo ello ha convertido al televisor en un reproductor multimedia en el que más que nunca decidimos qué es lo que queremos ver, pero ¿cuál es el siguiente paso?

Siempre existe cierta incertidumbre respecto a qué es lo que marcará el futuro de algo, pero los indicios y las presentaciones de las dos marcas gigantes (Samsung y LG) parecen apuntar hacia la personalización total del tamaño de nuestras pantallas. Samsung presentó el pasado 2019 su tecnología Microled, con tamaños realmente extraños que nunca habíamos visto, pero con un objetivo final de poder unir esos paneles y crear una televisión a nuestra medida. Por su parte LG mostró en el mismo evento el primer televisor totalmente enrollable, algo solamente posible gracias a la naturaleza flexible de la tecnología OLED, que permite mostrar solo lo que queramos ver de la pantalla.

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