Tendencias en Marketing

Así lo señalan varios profesores de la UOC

El Black Friday beneficia al consumidor y perjudica al medioambiente

Jornadas de este estilo, especialmente en el ámbito del e-commerce, repercuten negativamente en la salud del planeta, ya que aumenta la contaminación derivada de la superproducción y de las necesidades de distribución.

Como sucede cada año de un tiempo a estar parte, todas las previsiones apuntan a que el Black Friday conseguirá ganar nuevos adeptos y aumentar sus ingresos. En este sentido, parece además que el e-commerce alcanzará un volumen de ventas cercano a los 1.710 millones de euros, creciendo un 10% con respecto al año anterior. Al menos, así lo señala el III informe de resultado y previsiones para Black Friday 2019 elaborado por CupoNation. No en vano, gigantes como Amazon llegaron a vender ya hace 3 años más de 10 productos por segundo. Mientras, en España, el gasto medio online fue de 149 euros durante la edición del pasado año, un 45% más que la versión previa.

Estamos ante las cifras mayormente responsables del incremento de actividad del sector logístico con respecto a su labor el resto del año. Durante el Black Friday, las empresas de paquetería, envíos y logística prevén alcanzar su mayor pico de trabajo, repartiendo de media unos 2’5 millones de paquetes diarios, como señala la patronal del sector de UNO Organización Empresarial de Logística y Transporte. Es más, dichas cifras se corresponden con las semanas posteriores al 29 de noviembre, ya que el mismo lunes siguiente al Black Friday la estimación llega a los 3’5 millones de paquetes. Y cada uno de estos envíos, de estas compras, tiene un efecto imperceptible sobre el planeta.

“Toda campaña que promueva el consumo desmedido, y especialmente de productos que no son de primera necesidad, sino complementos, tiene un fuerte impacto sobre el medioambiente”, explica Eduard Josep Álvarez Palau, profesor del máster de Ciudad y Urbanismo de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya. Posteriormente, el experto de la UOC señala que “por defecto, el consumismo afecta negativamente al medioambiente, porque implica una conversión de recursos naturales o materias primas en productos elaborados que quizá en algunos casos no esté justificada, ya que el uso que se hace de ellos no es lo suficientemente intensivo como para compensar todo el coste ambiental. Pero, además, en eventos especiales como el Black Friday, el sistema de distribución de estos productos se ve muy presionado y eso genera impactos en la ciudad”.

Neus Soler Labajos, profesora también de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, concuerda con que el sistema actual de distribución de ventas en línea, tal como está organizado, está están afectando al medioambiente. Sobre todo si tenemos en cuenta que el Black Friday es el día del año en el que se producen más ventas por internet, por lo que queda claro que este evento sale caro al planeta. “Se puede considerar que globalmente resulta más ventajosa la venta por internet, porque se evitan los desplazamientos personales en vehículo a los centros comerciales y, en consecuencia, la emisión de gases contaminantes está más controlada y resulta más eficiente por parte de las empresas de transporte" afirma la profesora.

"Sin embargo, la imposibilidad de poder agrupar los pedidos, entre otras razones porque se efectúan muchos envíos pequeños; el uso de gran cantidad de envases de cartón y plástico para enviar el pedido; la dificultad de poderlo entregar en un único viaje porque la persona no siempre está en casa para recogerlo, y el transporte internacional —cuando el producto viene de China, por ejemplo— contrarrestan la ventaja que supone que el comprador no tenga que desplazarse. Las ventas en línea son menos ecológicas cuando no se exige una compra mínima que pueda compensar el poner en marcha toda la operativa. Si nos referimos solo a los envíos y al mayor número de devoluciones que se efectúan, podemos afirmar sin ninguna duda que las ventas en línea son menos sostenibles”, termina de argumentar Neus Soler.

El negocio de la moda resulta ser el segundo con más ventas durante el Black Friday tras la tecnología, según apunta el informe de CupoNation. Para combatir la contaminación generada por su actividad de forma adecuada, han surgido últimamente diversos movimientos como el “No Buy Year”, que insta a los consumidores a dejar de comprar ropa durante un año. Este es solo una pequeña muestra más de la conciencia ecológica y el cariz sostenible que están adquiriendo los consumidores alrededor del mundo, y que podría acabar afectando la viabilidad de campañas como el Black Friday.

No obstante, las cifras que se manejan de cara al próximo 29 de noviembre en España no son especialmente alentadoras para esta revolución verde. “En nuestro país la conciencia ecológica no ha arraigado lo suficiente como para afectar negativamente al Black Friday”, expone Neus Soler Labajos. “El consumidor empieza a pedir ya a las empresas que asuman una responsabilidad mayor con respecto al medioambiente, pero son demandas que no tienen por qué afectar al Black Friday. En países con mayor conciencia ecológica, en cambio, como los países nórdicos, sí podría aprovecharse la jornada para activar alguna acción de lucha contra el hiperconsumismo”, señala la experta de la UOC.

En el resto del mundo, asistimos también a una batalla perdida entre el planeta y fenómenos como el Black Friday, a menos que las administraciones decidan intervenir. “Las políticas públicas pueden promover el respeto al medioambiente estableciendo una serie de condiciones que aseguren que campañas como esta no generen un gran impacto en el entorno», explica Eduard J. Álvarez Palau. A su vez, añade que usar vehículos para las entregas como bicicletas, ciclomotores o patinetes eléctricos no es la única solución para garantizar menor daño al entorno.

“Además de esas acciones, hay otras mucho más sencillas. Por ejemplo, ampliar los plazos de entrega. Si el consumidor facilita al vendedor que pueda hacerle entrega de la mercancía comprada con más margen, le dará suficiente margen temporal como para dejar de presionar la cadena de suministro. De esa forma, se atenuaría la presión que sufren los almacenes, que dispondrían de más tiempo para aprovisionarse, almacenar y distribuir, y a su vez el transportista podría organizarse mejor para hacer una entrega de productos más eficiente, llevando los vehículos más cargados», afirma finalmente.

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