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El coleccionismo de arte se sube al carro 2.0

Aunque ya sabíamos de las múltiples ventajas del iPad, ahora viene a añadirse una más: usarlo como lienzo para obras de arte. ¿Quién dijo que el arte y la tecnología no se llevan bien? Al contrario, hacen una muy buena pareja y pueden servir de mucha utilidad a los artistas (tanto profesionales como amateurs).

Imagínese que está en la calle y no puede coger pincel y lienzo para retratar algo. Es sencillo: el iPad se convierte en la superficie y su dedo en el pincel. ¿No es genial?

Para el finger painter Benjamin Rabe, artista y diseñador web, lo mejor de esta idea es la movilidad, lo práctico de poder transportar su estudio de pintura a donde quiera que vaya y dar rienda suelta a su creatividad cuando le sobreviene un momento de inspiración.

El pincel tiene varios grosores, estructuras y puede conseguir diferentes efectos, de manera que un dibujo bien hecho puede llevarnos hasta dos horas. Y, así, lo que comienza como un simple juego se desarrolla hasta inaugurar una nueva tendencia artística: la del artista móvil. En los años venideros, esta moda puede cambiar radicalmente nuestra forma de percibir el arte.

La londinense s[edition] es un ejemplo de una de las primeras empresas que vende arte para dispositivos móviles como smartphones, iPads o la pantalla plana del salón. ¿El grupo objetivo? Todos aquellos que amen el arte, pero que no se puedan permitir comprar el original. Robert Norton, portavoz de la empresa, nos cuenta que la idea surgió cuando se percataron de que cada vez más gente tenía grandes pantallas de alta definición en sus hogares, y entonces pensaron que el arte moderno podía también encontrar otros modos de presentación. Por ejemplo, unas fotos en edición limitada y digital de Wim Wenders pueden costar unos 8 euros, aunque la obra más cara (una calavera de piedras preciosas cuyo original costó, por cierto, 75 millones de euros) alcanza los 600 euros. El ejemplo más corriente es, según Norton, los grandes diseñadores de moda, que venden tanto ropa de alta costura como colecciones asequibles a otros bolsillos.

En la plataforma de la empresa británica podemos comprar, crear nuestra propia colección de arte y, con un poco de suerte, conseguir vender nuestras propias obras. Y aunque puede que no le den mucho por ello, ¿quién sabe? Al fin y al cabo, los grandes también empezaron por algo pequeño.

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