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El comportamiento de los consumidores españoles sigue marcado por el pesimismo y la desconfianza

Como cada mes, Millward Brown ha publicado su informe “Perspectivas de Consumo”, basados en los resultados obtenidos en una encuesta mensual para conocer la valoración de los consumidores acerca de la economía del país y de sus expectativas para el futuro.

Como se puede extraer del estudio, el comportamiento de los consumidores durante el pasado mes de junio sigue marcado por un fuerte pesimismo y desconfianza. A pesar de esto, podemos observar como, de cara al verano, los españoles estamos atravesando por una fase de relajación en lo relativo al consumo de ocio, escapadas de fin de semana, etc. Cabe esperar que, a lo largo de los próximos meses, este tipo de consumo crezca impulsado por el turismo.

Por lo tanto, el dato de mayo, que marcaba un claro estado de pesimismo frente al estado de la economía española, no fue producto de un clima preelectoral tal y como conjeturaban desde Millward Brown, sino un descenso real en la apreciación de la situación económica del país, que se prolonga, al menos, en junio. Se ha producido este mes una leve mejora del índice, pero se mantiene por debajo de lo que fue su soporte desde 2008, que en ningún momento se traspasó en los varios periodos de recaída en el pesimismo que han salpicado la confianza de los consumidores desde entonces. Con este telón de fondo, cabe decir que los datos de junio son casi idénticos a los de mayo.

El ambiente está dominado por una gran desconfianza en la economía del país: el 83,6% piensa que la situación es mala o muy mala, sólo un 0,8% que es buena y un 15,2% la valora como regular. La opinión pública no percibe mensajes consistentes que apunten a que se puede salir de la crisis en alguna dirección, todo se percibe estancado, mientras los estragos de la crisis se extienden y erosionan la posición económica de las familias. Las muy pesimistas expectativas sobre el desempleo acentúan este clima.

Por otra parte, lo más relevante de junio es el acelerado incremento de la percepción de que la crisis está afectando a la economía doméstica. El 55,6% de los entrevistados opina que la crisis está afectando mucho o bastante a la economía familiar, frente a un 16,8% que opina que le afecta poco o nada. Esta percepción puede venir impulsada por la percepción de que los gastos hipotecarios tienden a la alza, lo que afecta en gran medida a las familias.

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