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El consumidor ha despertado: el éxito del boicot a 'La Noria' demuestra que no se puede ir contra el cliente

Un solo ciudadano no puede cambiar el mundo pero internet permite que una acción individual sea la chispa que acabe provocando el cambio. El éxito del boicot a ‘La Noria’, iniciado por un único individuo, el periodista Pablo Herreros, anticipa cómo de instantáneas y compulsivas serán a partir de ahora las movilizaciones. Según afirma el propio Pablo Herreros, «internet ha hecho que el mundo sea más líquido y le ha dado una inédita capacidad movilizadora a los ciudadanos».

Y es que hace 10 años un ciudadano sólo podía protestar mandando una carta a un periódico, sin más consecuencias. Hoy los medios sociales permiten conectar a miles de voces a la vez en cuestión de segundos. Internet ha hecho que el mundo sea más líquido, donde todo se toca con todo, y ha dado una capacidad movilizadora a los ciudadanos hasta ahora inexistente.

Hasta ahora, las marcas y los gobiernos podían hacer lo que quisieran con los ciudadanos. Hoy esa relación de fuerzas ha cambiado. «Empoderar» a la gente no significa darle poder a los ciudadanos, sino hacerles ver el poder que tienen, que es mayor del que creen. Se trata, por tanto, de todo un cambio de paradigma. El sistema estaba pensado para que uno tomara la decisión y el resto acatáramos. Pero ahora esto ya no funciona así.

La viralidad en la red responde a causas inverosímiles y son manipulables. Depende de lo que se cuente y, sobre todo, de quién lo cuente. Cualquiera puede lanzar un mensaje, pero no todos tienen la misma influencia. Si la propuesta tiene sentido y está bien explicada, al final genera una masa crítica y triunfa. Pero cuidado: ese poder viral de los medios sociales puede generar borreguismo. Todo depende del uso que se le dé. En este sentido, el poder de las redes sociales en el caso de ‘La Noria’, ha sido decisivo para dar lugar a la retirada de la publicidad en el programa por más de una veintena de anunciantes. Y es que, como asegura Enrique Dans en su blog: «ya no se puede ir contra los clientes».

De hecho, los internautas ya han empezado a movilizarse y han surgido iniciativas de boicot a ‘La Noria’ por parte de los usuarios de las redes sociales. El movimiento en cuestión se llama Dos días sin Telecinco por Marta del Castillo y cuenta con varios grupos tanto en Facebook como Tuenti. Asimismo, también está circulando un correo en cadena donde se explica la medida en cuestión. «Los días 15 y 16 de noviembre, vamos a producir un apagón total a Telecinco en repulsa a la entrevista de la madre de «El Cuco» en La Noria. El apagón se realizará estos dos días y no se verá nada de la cadena, ningún tipo de programa ni serie. A ver si con esta medida les damos un toque y lanzamos un grito por Marta del Castillo», dice el e-mail.

De momento, el movimiento cuenta con algo más de 500 personas adscritas en los grupos surgidos en Facebook, mientras que en Tuenti  la suma de los distintos grupos asciende ya a más de 5.000 seguidores. Teniendo en cuenta estos datos, todo hace suponer que la protesta en cuestión no tendrá mucho éxito. No obstante, habrá que estar pendiente de cómo se desarrolla este movimiento en las redes sociales, ya que éstas han sido determinantes en la fuga de anunciantes del programa conducido por Jordi González.

Asimismo, también existe una página web llamada Por un mundo mejor, desintoniza Telecinco, que apareció antes de la polémica de La Noria y que también promueve el boicot al canal. Desde esta web «se proclama la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de comunicación y, justo por ello, iniciamos campaña para impedir el aborregamiento generalizado al que está intentando someter Telecinco a la población. Desintonizando la cadena no habrá peligro de ver ni un sólo segundo al cambiar de canal haciendo zapping», explica.

Lo ocurrido estos días con el programa que presenta Jordi González ¿es un caso aislado o por el contrario es la constatación de que las redes sociales se han convertido en el nuevo juez que marcará los contenidos televisivos? El coordinador del Laboratori de Comunicació Digital de Catalunya, Josep Lluís Micó, cree que las redes sociales adquirirán cada día más poder, algo que los medios de comunicación y anunciantes les han negado siempre: «Las asociaciones de defensa de los usuarios se han mostrado ineficaces porque han sido ignoradas», indica. «Pero ahora han comprobado que no sólo se les escucha, sino que su voz puede llegar a menoscabar el prestigio de cualquier empresa».

De ahí, la huida en masa de los anunciantes de un programa de televisión que, hasta que la red social no expuso su malestar y oposición, ellos consideraban aptos, o al menos, eso se desprende de su permanencia en el mismo. La duda de las televisiones y los medios de comunicación en general es saber hasta dónde llega o puede llegar el poder de las redes sociales en lo que afecta a su negocio. Para Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la Universitat de Barcelona, esta victoria «hay que contextualizarla en un suceso concreto, como es el caso de Marta del Castillo», opinión que comparte Ferran Lalueza, profesor de Comunicación y experto en nuevas tecnologías, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). El asesinato de la joven sevillana es un caso que ha sacudido a la sociedad en general y son muchos los ciudadanos que empatizan con unos padres que claman por el cadáver de su hija.

Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido el supuesto pago a la madre del Cuco para ponerla delante de las cámaras (se habla que cobró cerca de 10.000 euros, dinero que ahora reclama el juez). «La huida de anunciantes es la factura que va a tener que pagar una cadena por subir el tono del programa y apurar hasta el límite para ganar audiencia», indica Lalueza. «En este caso creo que los anunciantes han hecho lo correcto por las características del caso», afirma Bilbeny, quien sin embargo alerta del peligro de esas redes sociales, «donde no hay ningún control. Y eso las convierte en un arma de doble filo: igual pueden servir a la sociedad como convertirse en un peligro para la misma».

Lalueza añade, por su parte, que esas redes se autocontrolan por su propia dinámica «y resulta complicado tener éxito en una campaña si no hay una base o fundamento que la justifique». En este sentido, Micó cree que las redes sociales están madurando día a día, por lo que «sólo las iniciativas» que tengan valor en sí mismas saldrán adelante. «Lo vemos a diario, centenares de iniciativas criticando algo pero a la que no se suman el resto».

La principal novedad en el boicot a La Noria ha sido la rápida reacción de los anunciantes -que también forman parte de esas redes-, «para escuchar a sus potenciales clientes y hacerles caso si entienden que sus críticas están motivadas», dice Lalueza. De hecho, señala Micó, las empresas están contratando a asesores para que «vigilen» su «reputación en la red», es decir, que cortocircuiten cualquier campaña negativa en la red y, por otro, envíen mensajes positivos sobre sus marcas. Que los anunciantes huyan de un programa presionados por las redes sociales es lo que de verdad puede cambiar el panorama televisivo. No si un programa sobrepasa determinados límites.

 

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