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Mantener abiertas las puertas de las tiendas físicas multiplica por 12 el gasto energético

El despilfarro energético que los retailers parchean pero no solucionan

La apertura permanente de las puertas de los establecimientos comerciales supone un derroche energético que contribuye a un aumento de 91 kilos semanales de las emisiones de CO2.

energiaEn la lucha por la preservación del medioambiente las empresas juegan un papel fundamental. Su contribución al ahorro energético o a iniciativas que velan por el futuro del planeta son hoy mucho más que acciones de RSC. Los consumidores exigen responsabilidad a unas compañías que son parte activa de la sociedad de la que no se pueden quedar al margen.

Aunque la mayoría lo saben, son pocas las que ponen en marcha medidas reales en este ámbito. Si hace unos días hablábamos del denominado “greenwashing”, la práctica de disfrazar productos para hacerlos pasar por ecológicos cuando no lo son, hoy abordamos el compromiso a medias de los grandes retailers.

Y es que, apostar por la fabricación de prendas a partir de materiales reciclados o por una iniciativa de reciclaje de ropa usada no son suficientes cuando, lo que ahorran, por un lado, lo despilfarran por otro.

A pesar de que el Real Decreto 1826/2009 sobre Instalaciones Térmicas en los edificios obliga a los establecimientos comerciales a contar con un sistema de cierre de puertas que evite que permanezcan permanentemente abiertas, son pocas las que cumplen la normativa.

Tal y como ha podido comprobar El Confidencial, la mayoría de las cadenas de moda y cosmética mantienen sus puertas abiertas de par en par durante todo el año.

Aunque, por un lado, estas tiendas se ven obligadas a hacerlo por cuestiones de negocio, pues facilitan la entrada y salida de los compradores, con este gesto contribuyen a un aumento de 91 kilos semanales de las emisiones de CO2.

Estas prácticas, demasiado habituales, no parecen tener control por parte de las autoridades obligadas a controlar y sancionar a los establecimientos con mayor afluencia de público y de mayor superficie pero que, sin embargo, no han hecho nada al respecto.

Por su parte, las empresas, en el dilema entre el negocio y el medioambiente tratan de encontrar una solución a medias. Las denominadas cortinas de aire, un sistema basado en un chorro de aire caliente en la entrada de los establecimientos que ejerce como pantalla entre el interior y exterior del local, son las más utilizadas.

No obstante, aunque este método palia en cierta manera las consecuencias de la apertura permanente de puertas, acaba siendo un mero parche que puede llegar a gastar hasta 12 veces más energía que un sistema de cierre automático de puertas.

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