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Para promover la sostenibilidad de la industria de la moda

El nivel de contaminación de la industria de la moda pide a gritos la regulación por parte de los gobiernos

La producción mundial de ropa y calzado genera el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Industria de la moda

En el año 2000 se fabricaban 50.000 millones de unidades de ropa en todo el mundo y, para 2015, la cifra se había duplicado a 100.000 millones, según cifras proporcionadas por la firma Euromonitor. De acuerdo con la ONU, en la actualidad, la producción mundial de ropa y calzado genera el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

En Francia, Brune Poirson, Secretaria de Estado dentro del ministerio de "transición ecológica e inclusiva", ha dedicado parte de sus esfuerzos a combatir la contaminación generada por la industria de la moda en el país, y quizá más gobiernos deberían tomar nota y contar con una figura oficial dedicada a regular esta industria.

Para FastCompany, el hecho de que la moda no esté regulada al igual que lo están otras industrias como la petrolera, se debe a que su huella medioambiental es "relativamente nueva". Y es que, en las últimas décadas la moda ha sufrido una gran transformación con el objetivo de producir prendas más económicas y expandiendo el concepto de fast fashion.

Además de las acciones que deben desarrollar las marcas y los consumidores con el objetivo de lograr una industria más sostenible, es crucial que los gobiernos tomen partido para frenar la contaminación. De la mano del medio, recogemos las vías que el gobierno tiene a su disposición para cambiar el curso del sector textil.

1. Reunir datos

La clave para conocer el impacto que la industria de la moda tiene en el medio ambiente es la investigación de este sector. Es vital, para comenzar a tomar medidas y promover acciones de concienciación, que los gobiernos financien la investigación y acompañen la información con cifras, al igual que hacen las organizaciones medioambientales sin ánimo de lucro, como la Fundación Ellem MacArthur, que estimó que la fabricación de textiles consume 98 millones de toneladas de recursos no renovables. O la Agencia Internacional de Energía, que estima que la industria generó 1.200 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero en 2016.

2. Establecer una legislación

Esta investigación sobre el panorama de la industria otorgará a los gobiernos la información necesaria para redactar una legislación que regule las prácticas de las empresas del sector, como la reducción del uso de plástico de un solo uso en el packaging de sus productos.

3. Crear consecuencias

Otra de las vías se centraría en utilizar los impuestos de las empresas que no cumplan con las regulaciones para financiar la creación de un sistema de reciclaje para las prendas y calzado. "Y con estos sistemas, los gobiernos podrían obligar a las empresas a crear productos que sean reciclables", señalan.

Además de Francia y, a pesar de que en EE.UU. se hayan revocado un centenar de leyes relacionadas con este ámbito, algunos estados trabajan activamente por reducir la contaminación. Hawái y Nueva York se encuentran entre los estados que están eliminando gradualmente los plásticos de un solo uso.

Algunas marcas de la industria de la moda ya han anunciado su compromiso con la sostenibilidad. Es el caso de Inditex, que ha establecido un ambicioso plan para contribuir al cambio, o Nike, que lanzó una guía sobre diseño circular.

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