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El nuevo "arte de la inmersión"

Los antropólogos nos dicen que la narración es fundamental para la existencia humana. Eso es común a todas las culturas conocidas. Se trata de un intercambio simbiótico entre el narrador y el oyente; un intercambio que se aprende a realizar en la infancia.

Así como el cerebro detecta patrones en las formas visuales de la naturaleza (un rostro, una figura, una flor), y en el sonido, también se detectan patrones en la información. Las historias son patrones reconocibles. Nosotros usamos las historias para dar sentido a nuestro mundo y compartir nuestro conocimiento con los demás. Tan poderoso es nuestro impulso para detectar los patrones de las historias, que los vemos incluso cuando no estás ahí.

Cada nuevo medio ha dado lugar a una nueva forma de narrativa. En Europa, la invención de la imprenta de tipos móviles alrededor de 1450 llevó a la aparición de publicaciones periódicas y novelas. La invención de la cámara de cine alrededor de 1890 desató una época de experimentación febril que llevó al desarrollo de largometrajes en 1910,…

Cada uno de los medios de comunicación alcanzó una producción y distribución a escala industrial, y así, surgen de los medios de comunicación del siglo XX: periódicos, revistas, películas, música, televisión. Y con eso, no había ningún papel protagonista para el consumidor, sólo para el consumo.

Entonces, llegó internet. Internet es el primer medio que puede actuar como todos los medios de comunicación a la vez. Es intrínsecamente participativo, un constante impulsor que anima a comentar, opinar y distribuir.

Al principio, servía principalmente como una forma de retransmitir, funcionaba como poco más que un mecanismo de entrega de viejos medios: periódicos, revistas, música. La aparición de las redes P2P de intercambio de archivos ayuda a compartir información y documentos de forma gratuita, y ha provocado un nuevo tipo de narrativa, contada a través de muchos medios de comunicación a la vez de una manera no lineal, participativa y, sobre todo, de inmersión en la historia. Se trata de «medios de comunicación profunda»: historias que te llegan más profundo que una serie de televisión de una hora o una película de dos horas o un spot de 30 segundos.

Ahora, la gente quiere estar inmersa, quiere involucrarse en la historia. Pero, ¿cómo pueden los autores acomodarse a esta nueva situación? Un gran número de expertos en el cine, televisión, videojuegos, publicidad, tecnología, incluso en neurociencia, están tratando de ordenar este y otros muchos interrogantes. El arte de la inmersión está aún por descubrir.

 

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