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El sarcasmo abre las puertas de la creatividad

Para exprimir al máximo el talento creativo de los empleados, el sarcasmo se revela como mejor opción que la ira. Así lo concluye un reciente estudio publicado por Journal of Applied Pyschology.

“Algunos directos usan la ira para motivar a sus empleados”, explica Ella Miron-Spektor, profesora de una Universidad Barr-llan de Israel. Sin embargo, “esta estrategia no es la mejor para motivar a la gente. Los mecanismos de pensamiento de las personas que trabajan espoleadas por la ira de sus jefes se vuelven así más rígidos. Por eso, cuando se les pide que realicen tareas más complejas, las hacen en realidad peor”, añade.

Para llevar a acabo el análisis, Miron-Spektor y otro grupo de investigadores solicitaron a un grupo de 375 estudiantes de ingeniería que se imaginaran a sí mismo como agentes de servicio al cliente. Los estudiantes escucharon después grabaciones de clientes insatisfechos. En una primera conversación, el cliente hablaba con tono enfadado. En la segunda, el cliente empleaba por el contrario palabras sarcásticas. Y en una tercera, el diálogo entre agente y cliente era emocionalmente neutro.

A continuación, se pidió a los estudiantes participantes en el estudio que resolvieran una serie de problemas analíticos y creativos. El análisis reveló que tanto la ira como el sarcasmo mejoraban la concentración y la rapidez de los estudiantes a la hora de enfrentarse a problemas analíticamente simples. No obstante, se demostró que la ira limitaba su capacidad para tratar problemas más complejos y creativos. El sarcasmo, por el contrario, estimulaba el juicio creativo de los participantes.

“Cuando las personas están expuestas a la ira, se crea en ellas una motivación para evitar situaciones desagradables o dolorosas”, apunta Miron-Spektor. “Si un trabajador contempla cómo su jefe grita a un compañero, tratará de evitar una situación similar trabajando más duro”, añade.

Este tipo de motivación preventiva hace que el cerebro se concentre únicamente en información relevante y excluya factores distractores.

El sarcasmo, por el contrario, suscita menos miedo en el trabajador e insta al cerebro a descifrar el significado tanto real como figurado del mensaje.

Aunque en dosis elevadas tampoco es bueno, sustituir el sarcasmo por la ira la hora de abordar situaciones conflictivas en el trabajo es positivo porque estimula la creatividad del trabajador, concluye Miron-Spektor.

 

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