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Los 3 empleados más nefastos que han desfilado jamás por el cine y la televisión

Tendencias en MarketingImagen de Randall Boggs, personaje de Monstruos S.A.

Los peores empleados del cine y la televisión

Los 3 empleados más nefastos que han desfilado jamás por el cine y la televisión

Buceamos en la historia de la cultura popular para identificar a los que son probablemente los peores empleados del cine y la televisión.

A pocos nos tiembla el pulso a la hora de posar nuestro dedo acusador en un mal jefe, pero no solo el pésimo liderazgo pone en apuros a las empresas. También los empleados deliberadamente malos «envenenan» la cultura corporativa de las compañías.

¿Lo peor? Que un mal empleado no es tan fácil de identificar como un mal jefe. Si los líderes nefastos tienen la vitola de mezquinos e inaguantablemente exigentes, los empleados funestos se valen de todo tipo de argucias para ocultar su inoperancia de cara a los demás.

De hecho, y tal y como nos han enseñado no pocas series de televisión y películas, los peores empleados son a menudo los favoritos de todo el mundo en la oficina (a menudo porque son también los más graciosos).

En un artículo para Inc. Mandy Gilbert bucea en la historia de la cultura popular para identificar a los que son probablemente los peores empleados del cine y la televisión:

1. Jim Halpert (The Office)

The Office es probablemente la primera serie que acude a nuestra mente cuando tenemos que poner nombres a los peores empleados nacidos del vientre de la pequeña pantalla. Si bien Michael Scott y Dwight Schrute son ejemplos bastante obvios de malos empleados, quizás Jim Halpert sea el peor de todos.

Aun cuando en la serie Jim no es del todo incompetente y logra escalar puestos dentro de la empresa (es promocionado, de hecho, hasta en dos ocasiones), también muestra muy poco respeto hacia su jefe Scott con sus comentarios sarcásticos y condescendientes. Y además gasta bromas de dudoso gusto al resto de sus colegas de trabajo.

A la hora de lidiar con un empleado que como Jim cumple más o menos eficientemente con su trabajo pero genera, no obstante, una atmósfera de trabajo incómoda, hay que apelar necesariamente al «feedback» de naturaleza constructiva.

En vista de su más que evidente potencial profesional, estos empleados deben ser conscientes de que sus habilidades son efectivamente valoradas, pero haciéndoles notar simultáneamente que su actitud malogra inevitablemente su rendimiento. A continuación hay que buscar una solución conjunta que satisfaga en la medida de lo posible a ambas partes.

2. Rebecca Bloomwood (Confessions of a Shopaholic)

En la comedia romántica Confessions of a Shopaholic la periodista Rebecca Bloomwood consigue casi milagrosamente un puesto de trabajo en la revista financiera enfocada al ahorro Successful Saving (lo cual no deja de resultar paradójico, puesto que la buena de Rebecca está al borde de la bancarrota por su adicción a las compras).

Bloomwood tiene escasa preparación y también muy poco interés en su nuevo puesto de trabajo (y se evade de manera constante de sus tareas).

¿Qué hacer cuando un empleado muestra total desinterés por su puesto de trabajo? El primer paso es tratar de dilucidar la causa de semejante y lacerante desinterés. Es necesaria, por la tanto, una reunión para confrontar al trabajador y conversar con él cara a cara sobre su pobre rendimiento. Una vez determinada la razón del desinterés y la desidia del trabajador, la empresa tiene dos opciones: o ayudar a la empleado a superar su problema o tomar una decisión mucho más drástica.

Muchos empleados hincan el diente a un nuevo trabajo de manera entusiasta, pero con el tiempo su entusiasmo inicial comienza a hacer aguas y ello se deja notar en último término en su rendimiento.

3. Randall Boggs (Monstruos, S.A.)

En su afán por obtener el récord de sustos en Monstruos, S.A., Randall Boggs no duda en jugar sucio para obtener gritos secuestrando a los niños y valiéndose de la máquina «El extractor de gritos».

Comportamientos tan poco éticos como los desplegados por Randall Boggs en Monstruos, S.A. no deben ser jamás tolerados en el seno de una empresa.

Aun cuando identificar comportamiento poco éticos en el trabajo puede ser francamente complejo, es obligación de los líderes reforzar la ética de la empresa a la que presta sus servicios.

Los jefes están en la obligación de inculcar a los equipos a su cargo la transparencia, la comunicación y la responsabilidad en lo que se refiere a la ética laboral.

 

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