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En el mundo de los negocios, a veces el "pez chico" se come al grande

Las pequeñas empresas se sienten a menudo intimidadas por los gigantes de la competencia. Creen firmemente en el dicho de que el "pez grande se come al chico". Sin embargo, es posible darle la vuelta a esta frase. Con una buena estrategia, los pequeños negocios pueden también robar clientes a las grandes compañías. Lisa Barone recomienda en Small Business Trends poner en práctica los siguientes consejos para ganar esta batalla de David contra Goliat:

1. Centrarse en la simplicidad
Los consumidores quieren que sus relaciones con las empresas sean fáciles y sencillas. Por eso, lo mejor en concentrarse en dar respuesta a sus principales necesidades de una manera simple. La satisfacción del cliente no se basa necesariamente en la sofisticación.

2. Resolver los problemas del cliente
Una de las mayores ventajas de ser propietario de una pequeña empresa es la posibilidad de tratar cara a cara al cliente. Los pequeños negocios hablan de tú a tú con sus clientes y conocen sus principales problemas y preocupaciones. Este feedback en tiempo real no es posible en las grandes corporaciones. Por ello, las pequeñas empresas deben utilizarlo en su beneficio para marcar la diferencia con respecto a sus rivales.

3. Ser flexible
Las pequeñas empresas son más ágiles y flexibles que las grandes. Tienen la oportunidad de reaccionar en tiempo real a los que está sucediendo en el mercado. Pueden cambiar sus planes sobre la marca en base al feedback recibido por parte de sus clientes. Las grandes compañías no tienen, sin embargo, ese lujo. La planificación de una estrategia de marketing puede llevar meses y es imposible desmontarla de un día para otro.

4. Proporcionar un excelente servicio al cliente
¿Por qué prefieren algunos clientes a las pequeñas empresas frente a las grandes? La clave está en el servicio al cliente. En los pequeños negocios la atención al cliente es más personalizada que en las grandes compañías. Y si ésta es verdaderamente de calidad, el cliente no se fugará a otra gran empresa.

5. No tener miedo
No tener miedo no significa ser imprudente, sino tener valentía y aprovechar las oportunidades. A diferencia de lo que ocurre en las grandes empresas, donde el más mínimo cambio necesita el visto bueno de innumerables departamentos, en los pequeños negocios es más fácil asumir riesgos. Además, el coste del fracaso es también mucho menor.

6. Crecer
Ser pequeño no significa que no se pueda crecer. El tamaño de una empresa no es excusa para no desarrollar estrategias que ayuden a la marca a “dar el estirón” para mirar por fin de tú a tú a compañías más grandes.

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