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En Hungría el consumo de "comida basura" se castiga con un impuesto especial

En Hungría el consumo de "comida basura" se castiga con un impuesto especialLa denominada “comida basura” es demasiado dulce, demasiado salada y demasiado grasienta. Por eso, el Gobierno de Hungría acaba de aprobar un impuesto especial que grava los alimentos poco saludables. ¿El motivo de esta medida? Mejorar el estado de salud de los ciudadanos húngaros.

A partir de ahora, el Parlamento de Hungría “obligará” a los ciudadanos a consumir menos “comida basura”. El pasado lunes la cámara baja húngara dio luz verde a una ley para gravar con un impuesto especial a los alimentos ricos en sal, azúcar, hidratos de carbono y cafeína. El nuevo impuesto se conoce ya como el “impuesto de las hamburguesas”.

El estado de salud de los ciudadanos húngaros ha empeorado en los últimos años en comparación con otros países y por eso el Gobierno de Hungría ha decidido a tomar cartas en el asunto. “Los estudios demuestran que en los últimos años ha habido en Hungría un incremento de las enfermedades asociadas al consumo excesivo de grasa y sal”, explica Gyorgy Matolcsy, ministro de Economía de Hungría.

Sin embargo, el nuevo impuesto no sólo alejará al consumidor de la “comida basura”, sino que también llenará la arcas del estado. El gravamen entrará en vigor el próximo 1 de septiembre. En el caso de los alimentos nacionales, serán los productores los que tengan que pagar el impuesto, mientras si los productos son extranjeros, la tasa se aplicará a los distribuidores.

El nuevo impuesto arroja, de todos modos, algunas dudas en cuanto a su aplicación. Se desconoce si los platos típicos de la calórica gastronomía húngara como las salchichas o el paté de ganso tendrán que pasar también por caja. Según la agencia húngara MTI, la mostaza y las tradicionales salsas húngaras se librarán, por el momento del gravamen, pese a su alto contenido en sal.

La tasa afecta también las bebidas refrescantes con escaso contenido en zumo de fruta. En este caso, el impuesto oscila entre los 5 y los 250 florines (93 céntimos de euro por litro). De esta manera, a partir de septiembre los consumidores de refrescos de Cola tendrán que pagar 5 florines más por cada litro de este refresco. Los que se decanten por las bebidas energéticas, tendrán que pagar 250 florines más por litro. Los pasteles y las galletas se gravarán, por su parte, con un impuesto de entre 100 y 200 florines, informa Stern.

Los comerciantes, que vendan al año menos de 50 litros o 50 kilos de comida poco saludable, se librarán de pagar la tasa.

¿Podría ocurrir esto en España?

Por el momento, no. Tal y como ha comentado a MarketingDirecto.com Juan Ramón Plana, Director General de la AEA (Asociación Española de Anunciantes) ninguna ley podría llegar a aplicar un impuesto sobre este tipo de productos en nuestro país. No se puede precisamente porque se acaba de aprobar la Ley de Nutrición y Seguridad Alimentaria que entra en materia de publicidad y alimentación y que no recoge ninguna medida similar a la de Hungría.

Respecto a la medida, Plana indicaba que lo que debe hacer eL sector es manifestar su lealtad hacia el consumidor (de cara a que los productos no afecten a su salud), pero que esta lealtad debe ir en proporcionalidad con el consumo. Lo que si ha querido indicar es que desde nuestro país existe una representación de la industria de la publicidad que está presente en los organismos gubernamentales y que se preocupa de estas cosas, al igual que llevan mucho tiempo haciendo con el cumplimiento del Código PAOS.

 

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