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Al packaging le crece (aún más) la nariz en tiempos de "reduflación"

En la era de la "reduflación" las mentiras en el packaging son más gordas y desvergonzadas que nunca

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

La "reduflación" se ha convertido en el pan nuestro de cada día en los supermercados y las mentiras nacidas al calor de este fenómeno son cada vez más más abyectas.

La galopante inflación, que por estos lares en particularmente conspicua en los supermercados, ha colocado en primerísimo plano la denominada «reduflación», un ardid mediante el cual los fabricantes merman el contenido alojado en el packaging de sus productos para hacer así menos acusado a ojos del consumidor el aumento de los precios.

Que la «reduflacción» está efectivamente a la orden del día en los supermercados ha quedado patente en los premios «Mogelpackung des Jahres» (algo así como fraude de año en español) que organiza cada año la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo.

El producto más votado (por los propios consumidores por supuesto) en la última edición de tan infames galardones ha sido la marca de margarina Rama, cuyo envase (que se ha mantenido inalterable en cuanto a tamaño) albergaba otrora 500 gramos de producto y contiene ahora solo 400 gramos, aunque su precio haya pegado un brinco del 25% con respecto al año pasado.

Este año se han registrado 34.293 votos en los premios «Mogelpackung des Jahres» (más del doble que en 2022). Y el 41,7% de esos votos los ha acaparado la margarina de Rama. «Si el contenido merma, pero el envase no lo hace, los consumidores tienen obviamente menos oportunidades de detectar el engaño», subraya Armin Valet, portavoz de la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo.

Puesto que la margarina es un producto que se compra muy a menudo y habitualmente se comercializa en envases de 500 gramos, la artimaña de Rama resulta «particularmente osada», subraya la asociación. El organismo asegura que nunca antes había recibido tantas quejas sobre idéntico producto. Se da además la circunstancia de que Upfield, matriz de Rama, ha menguado también el contenido hospedado en el packaging de las marcas Lätta, Sanella, Becel y Violife.

«Si de repente hay 100 gramos menos de producto en un envase idéntico al utilizado previamente y no se advierte en ningún momento al consumidor sobre el cambio, podemos hablar claramente de engaño», subraya Valet. No en vano, Asociación Central de Consumidores de Hamburgo ha procedido ya a presentar demanda contra Upfield.

Algunas marcas merman la cantidad de producto, pero no hacen más pequeños sus envases para despistar así al consumidor

La segunda plaza en el ranking de la vergüenza propuesto por este organismo es para el queso en lonchas Leerdammer de Lactalis, cuyo envase ha pasado de pesar 160 a 140 gramos (aunque promete invariablemente al consumidor una loncha extra). El 28,7% de los consumidores votaron por el queso Leerdammer de Lactalis.

Con el 11,3% de los votos, el tercer puesto es para el producto antical Calgon de Reckitt Benckisser, cuyo packaging promete desde el año pasado cantidad de producto suficiente para 50 lavados (en lugar de 46). Sin embargo, lo cierto es que el envase del producto de Reckitt Benckiser contiene 1.500 gramos de polvo (como ya contenía antes) y su precio ha escalado un 42% con respecto al año anterior.

Se encaraman, por su parte, a la cuarta posición en la lista los célebres Ositos de oro de Haribo (10%), cuyas bolsitas se comercializan desde el año pasado con menos cantidad en sus entrañas (175 en lugar de 200 gramos) y su precio ha subido aun así un 14%.

Cierran el indigno ranking de la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo las latas de Pringles, que otrora pesaban 200 gramos y actualmente pesan 185 gramos, lo cual no se ha traducido ni mucho menos en la merma de su precio sino todo lo contrario. El precio de este aperitivo ha protagonizado una subida interanual del 25%.

En los premios «Mogelpackung des Jahres» de la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo aprovecha además para denunciar el impacto de las mentiras de las marcas en la sostenibilidad. «El consumidor no es el único que sale perdiendo, también lo hace el medio ambiente. Upfield necesita ahora medio millón más de envases de plástico para comercializar 1.000 toneladas de Rama», denuncia Valet. Se da además la circunstancia que en su página web Upfield parece otorgar muchísima relevancia a la sostenibilidad.

Puesto que las mentiras de las marcas que se desenvuelven en el ramo de los bienes de consumo son cada vez abyectas, la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo exige a los fabricantes que llenen siempre los envases de sus productos y utilicen únicamente aire en casos excepcionales, que reduzcan el tamaño de su packaging si van a incluir menos producto y que indiquen claramente si se ha producido una reducción de la cantidad de producto en sus envases.

 

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