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El eterno dilema entre la sostenibilidad y el precio: ¿está el consumidor entre la espada y la pared?

Tendencias en MarketingPese a la inflación, el consumidor sigue dispuesto a pagar más por productos sostenibles

Sostenibilidad o precio, ¿qué es más relevante para el consumidor?

El eterno dilema entre la sostenibilidad y el precio: ¿está el consumidor entre la espada y la pared?

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

La sostenibilidad está tan enraizada en el comportamiento del consumidor que es perfectamente capaz de ganar la batalla al precio.

Aupada por los efectos cada vez más visibles del cambio climático, la sostenibilidad está en primerísimo plano y juega también, por ende, un rol absolutamente preponderante en el comportamiento de compra del consumidor.

Pese a que la sostenibilidad carga sobre los hombros con la pesadísima losa del precio (los productos de naturaleza sostenible son, al fin y al cabo, más caros), lo cierto es que los valores sostenibles están tan enraizados en el comportamiento del consumidor que son perfectamente capaces de ganar la batalla al precio.

De acuerdo con reciente estudio llevado a cabo en Alemania por GfK, los consumidores dan cuenta de una honda preocupación por el medio ambiente. El 74% considera que la polución es un problema muy grave y el 69% teme los efectos del cambio climático. En esta misma línea, el 68% de los consumidores exige a las marcas que actúen de manera sostenible y sean respetuosas con el medio ambiente.

«La sostenibilidad echa raíces muy profundas en los valores personales de los consumidores», enfatiza Petra Süptitz, experta en sostenibilidad de GfK. La sostenibilidad ocupa, no en vano, el décimo puesto en el ranking de valores que más importantes resultan a ojos del consumidor, por delante incluso de temas como la salud y el fitness.

La inflación ha marchitado el idilio del consumidor con la sostenibilidad (pero solo mínimamente)

El informe de GfK pone de manifiesto que la sostenibilidad ha ganado en importancia para el consumidor desde el inicio de la guerra de Ucrania. En febrero el índice de sostenibilidad de GfK era de 30 puntos sobre 100. Y en marzo escaló hasta los 42,3 puntos. Sin embargo, en abril y como consecuencia del impacto de la guerra de Ucrania en la inflación, el índice de sostenibilidad menguó ligerísimamente hasta los 39,7 puntos.

La galopante inflación tiene un efecto insoslayable en el comportamiento de compra del consumidor. El 81% de los consumidores no ocultan que están cada vez más preocupados por los precios al alza de los alimentos y al 61% le carcome igualmente la zozobra por el incremento en el coste de las grandes compras.

Esta circunstancia se ha traducido en una ligera merma de la disposición del consumidor a comprar productos sostenibles. Si en marzo la proporción de consumidores dispuestos a efectuar grandes compras bajo parámetros sostenibles era del 35%, en abril este valor cayó hasta el 25%.

De manera similar, mientras en marzo el 72% de los consumidores hizo compras de naturaleza sostenible en el ámbito del gran consumo, en abril este porcentaje se redujo al 68%.

La creciente renuencia del consumidor a comprar de manera sostenible está, de todos modos, en sintonía con la caída en el consumo durante el mes de abril (que fue aguijoneada por la inflación y que parece abocada a demorarse en el tiempo durante los meses venideros).

No obstante, y pese al liviano impacto de la inflación en la sostenibilidad, el informe de GfK concluye que el consumidor sigue dispuesto a pagar más por los productos de carácter sostenible.

 

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