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A la controvertida

Tendencias en MarketingLas opiniones sobre la "fast fashion" están muy divididas

Las opiniones del consumidor sobre la "fast fashion" están polarizadas

A la controvertida "fast fashion" le brotan simultáneamente cuernos de demonio y alas de ángel

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Cuestionados sobre la bondad o la maldad de la "fast fashion", el 23% de los consumidores contempla esta tendencia con buenos ojos, mientras que el 22% la reprueba.

Pese a que cada vez más consumidores se ponen la sostenibilidad por montera, la denominada «fast fashion» continúa en la cresta de la ola y seduciendo a un consumidor que no puede evitar doblegarse a tan tentadores precios (aunque ello implique dejar en la estacada al baqueteado medio ambiente). Y parece que la feroz batalla entre precio y sostenibilidad que se libra en las entrañas del consumidor en lo referente a la «fast fashion» se traduce en una profunda polarización del gran público a la hora de valorar esta tendencia. Este tipo de moda es tan venerada como aborrecida por el consumidor (y no parece haber medias tintas). Así se desprende al menos de un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos por YouGov.

Cuestionados sobre la bondad o la maldad de la «fast fashion», el 23% de los consumidores contempla esta tendencia con buenos ojos, mientras que una proporción casi idéntica, el 22%, reprueba la moda producida en masa a precios muy reducidos. El 36% de los consumidores no cataloga la «fast fashion» ni como buena ni como mala y el 19% no tiene una opinión clara al respecto.

Si filtramos los resultados del informe de YouGov por edades, las personas de entre 30 y 44 años son el único grupo demográfico que contempla con claridad la «fast fashion» como una tendencia más positiva (29%) que negativa (24%). En el resto de grupos demográficos hay prácticamente paridad entre quienes aman o en su defecto odian la moda rápida. Así y todo, los mayores de 65 años parecen ser los más neutrales a este respecto. El 51% considera que la «fast fashion» no es ni buena ni mala, mientras que el 15% la celebra y otro 15% censura este tipo de moda.

La «fast fashion» está inevitablemente reñida con la sostenibilidad

Algo más discrepancia se observa en las actitudes del consumidor hacia la moda rápida en lo referente al género. Los hombres están en términos generales más prestos a dar su beneplácito (25%) que a vituperar la «fast fashion» (19%). En cambio, las mujeres están más predispuestas a contemplar la moda rápida como algo malo (24%) que como una tendencia de naturaleza positiva (21%).

En la cautela con la que buena parte de los consumidores se aproximan a la «fast fashion» influye (y mucho) la sostenibilidad, que este tipo de moda deja inevitablemente en un segundo plano. Al fin y al cabo, el 79% de los consumidores confiesa que la sostenibilidad goza de cierta importancia a la hora comprar ropa, calzado y complementos. En esta misma línea, el 68% de los consumidores no tendría prurito alguno a la hora de pagar más por productos de naturaleza sostenible.

Conviene hacer notar, por otra parte, que el 48% de los consumidores prefiere comprar ropa más cara pero más duradera, mientras que apenas el 30% se decanta por las prendas baratas y de escasa durabilidad.

A pesar de la pujanza de la «fast fashion», lo cierto es que esta tendencia podría eventualmente perder la batalla frente a la cada vez más vigorosa moda de segunda de mano. De hecho, un reciente estudio de Samy Alliance profetiza que en 2030 la moda de segunda mano duplicará a la «fast fashion».

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