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Google y Berg se ponen en marcha para crear el internet de las cosas

Google hace mucho que dejó de ser simplemente un motor de búsqueda en internet. Más allá de las búsquedas, los mapas, el email o incluso YouTube, Google se ha hecho profundamente poderoso. Es inteligencia artificial alimentada con toda la información de internet y cualquier tendencia humana que se esconda detrás de ella.

No es una web, ni una empresa de servicios, sino una poderosa deidad sin un igual que le pueda hacer sombra. Pero lo más increíble es que en su mayoría sólo pueda existir tras la pantalla de un móvil o un ordenador.

Pero en 2011 Google Creative Lab se unió a Berg con un planteamiento: si Google no estuviera atrapado detrás de una pantalla, ¿qué haría? El resultado, una visión informática mezclada con la proyección 3D para crear un material propio.

El concepto Berg nació como una lámpara inteligente inspirada por Luxo Jr. de Pixar. Una lámpara capaz de verte todo el tiempo y que emite una luz inteligente directamente sobre tu espacio de trabajo. Pero para funcionar, esta lámpara necesita algo más que una capa de realidad aumentada sobre los objetos analógicos, algo que se conoce como “litte brain” (pequeño cerebro) y que utiliza el “big brain” (gran cerebro) de Google. Una idea que se puede entender como un pequeño y útil acompañante que humaniza la experiencia de la interacción a la vez que acerca los datos.

Berg ya estuvo trabajando sobre la tecnología más teórica. Ya tenían una lámpara con proyección y rastreo. Pero todavía no habían pegado la proyección a los objetos ni habían logrado que la lámpara supiera qué mirar y dónde proyectar.

Más tarde, lograron el cambio. Al estilo de los códigos QR, que la cámara puede ver y proyectar una realidad aumentada sobre la imagen, Berg decidió llevar esta idea a un nuevo nivel, dividiendo este código digital en dos imágenes, creando un controlador on/off para la información digital sobre el espacio real. De esta manera, un objeto sin inteligencia se podría convertir en un reproductor de contenidos en nube.

Puede sonar extraño comprarse a día de hoy una lámpara inteligente que sirva de acceso a nuestra cuenta en Netflix, Spotify o Facebook. Pero con los avances que está haciendo Google en innovaciones como Project Glass, la tecnología de Berg encajaría con las aplicaciones de realidad aumentada.

Con esta tecnología haciéndose realidad parece más que evidente que el futuro de Google va mucho más allá de los emails o los botones virtuales. Google, entrando en el mundo analógico, tiene el potencial de convertirse en un compañero en la vida real, siempre que no terminemos hartos después de cinco minutos.

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