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Guerra de precios en el alquiler de máquinas para la construcción

El sector de alquiler de maquinaria de construcción acusa a la cotizada GAM, líder del mercado, de llevar a cabo una política de precios perversa, que está expulsando del mercado a pequeñas compañías viables que no pueden competir con sus precios por debajo de coste. «Están reventando el mercado y las consecuencias las padecemos todo el sector de alquiler de maquinaria», declaraba a El Confidencial.com un competidor. «Los que alquilamos cuatro maquinas y contratamos un par de trabajadores no podemos competir con ellos, nos hunden con los precios a la desesperada».

Las urgencias financieras de GAM, que negocia con la banca acreedora la refinanciación de un paquete de deuda 118 millones de euros, han provocado que la compañía lleve a cabo una política comercial muy agresiva encaminada a generar negocio a cualquier precio. «Alquilan la maquinaria al precio que sea, la cuestión es sobrevivir», explica otra compañía del sector. En su carrera por evitar la quiebra, la propia GAM ha alargado los periodos de amortización de todos sus activos. Es decir, ha estirado en el tiempo los compromisos de pago de la maquinaria que tiene en cartera y al mismo tiempo consigue, por cuenta propia, alargar la vida útil de toda su cartera de producto.

Por otro lado, los sindicatos también están muy críticos con GAM. Acusan a la compañía de haber rebajado los salarios del personal operario y de no pagar comisiones de comerciales, ni horas extras de conductores, además de tener tensiones de tesorería con transportistas subcontratados y proveedores de recambios. La política agresiva de precios iniciada por GAM está acabando con las pequeñas compañías del sector, situación que podría derivar en una clara situación ventajosa por cuota de mercado cuando se termine la crisis, si logra superarla.

«Los bancos respaldan mejor a una empresa con una deuda de 500 millones de euros que a una pyme», critica otro afectado del sector, que ve como determinante quiénes podrán aguantar durante los próximos tres años, incluso tan malos como los vividos desde 2007, año en que la compañía asturiana marcó su máximo bursátil tras cotizar a 27 euros por acción.

En las últimas semanas, la compañía se aproxima al abismo tras desplomarse en bolsa y cotizar por debajo de 1 euro. Todo está ahora pendiente de la nueva reestructuración de la deuda solicitada por GAM a la banca apenas seis meses después de la anterior. Muchos de sus accionistas de relevancia son precisamente cajas de ahorros (accionistas de referencia: Cajastur y Caja Cantabria, unidas ahora en Effibank, Banca Cívica, Novacaixagalicia), además de N+1 y Gonzalo Hinojosa, que ya cubrieron una ampliación de capital. Después de romper el mercado con los precios, cada vez quedan menos salvavidas.

 

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