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Cómo innovar en una crisis

Innovando al borde de un ataque de nervios: 4 atajos para sortear la crisis

En su tránsito a la nueva normalidad las marcas deben hacer suyos estos consejos para coger el toro de la innovación por los cuernos (vital en tiempos de crisis).

innovaciónEn los últimos meses hemos sido testigos de trágicos eventos que han inoculado cambios permanentes en las vidas de los seres humanos.

La pandemia, preñada de zozobra e incertidumbre, nos ha colocado a todos al borde de un ataque de nervios. Y en este nuevo contexto las marcas deben hacer todo lo posible e imposible para adaptarse a las necesidades de sus clientes y por supuesto también de sus empleados.

A las marcas les toca en definitiva en estos momentos innovar, cambiar y adaptarse a un entorno permanentemente mutable lo más rápido posible.

Pero, ¿cómo se innova con una crisis de dimensiones absolutamente colosales soplando su gélido aliento en la nuca de las marcas?

En su tránsito a la nueva normalidad las marcas ávidas de coger el toro de la innovación por los cuernos deberían hacer suyos los consejos que diseccionan a continuación Mark Curtis y Bill Theofilou en un artículo para Muse:

1. Convertir el propósito en la estrella polar

El debate en torno al propósito no es exactamente nuevo, puesto que los consumidores llevan clavando los ojos en los valores de las marcas desde hace años a la hora de determinar si las arrojan o no en el carrito de la compra.

Según un reciente informe de Accenture, el 52% de los consumidores compran aquellas marcas que colocan el propósito por delante del beneficio y hacen lo correcto tanto para sus clientes como para sus empleados.

Pero en estos momento el propósito es más relevante que nunca. La pandemia ha demostrado que las marcas pueden estar realmente a la altura de las circunstancias priorizando a las personas en lugar de los beneficios.

2. Reconocer la incertidumbre y lidiar con ella

Las jerarquía de necesidades de Maslow demuestra cómo las necesidades de los individuos y las sociedades evolucionan desde lo más básico (comida y refugio) a lo más complejo (autoestima y autorrealización).

Sin embargo, la pandemia del coronavirus ha invertido la famosa pirámide de necesidades de Maslow. Antaño enfocados en la cúspide de esa pirámide, los humanos nos hemos agarrado como a un clavo ardiendo a las necesidades más básicas, aquellas que pivotan en torno a la alimentación, la salud y la seguridad.

Durante la crisis del coronavirus muchas empresas han colocado en primer plano la salud y la seguridad de sus empleados, que  al fin y al cabo han visto sus necesidades más básicas amenazadas.

No pocas empresas están brindado además a sus trabajadores ayuda para mejorar su salud mental y reforzar su sentido de inclusión.

En una crisis la jerarquía de necesidades del ser humano está a merced de múltiples cambios y las marcas deben estar dispuestas a escuchar y a lidiar con los cambios de manera tan rápida como efectiva.

3. Asegurarse de que la marca encaja en el nuevo contexto

Incluso antes de que el COVID-19 irrumpiera en nuestras vidas el comportamiento del consumidor había comenzado a virar hacia aquellas cosas que le realmente le definían y a no hacer tantísimo hincapié en el materialismo puro y duro.

La pandemia ha acelerado de manera absolutamente drástica los cambios en los hábitos de compra del consumidor. Durante el confinamiento muchos consumidores han adoptado un enfoque mucho más social y ecológico en sus compras, adquiriendo productos locales, limitando la generación de residuos e incluso poniendo coto a sus adquisiciones (a veces del todo superfluas).

La tendencia hacia un consumidor más consciente debería impregnar las estrategias a medio y largo plazo de las marcas.

Es el momento de que las marcas escruten con detenimiento sus productos y servicios para determinar si hay realmente un propósito que les guía e implementar los cambios necesarios para que estén alineados con el nuevo consumidor, mucho más consciente tras la crisis del COVID-19.

4. Forjar nuevas relaciones utilizando la marca a modo de «pegamento»

Más allá de la incertidumbre actual (que lo emponzoña casi todo), las marcas deben continuar empatizando con sus clientes y sus empleados

Los valores de las marcas deben ser el faro que guíe todas y cada una de sus decisiones diarias y en tales decisiones las relaciones deben ser un «must».

En todo lo que hacen las marcas deben alentar relaciones sólidas y permeadas de confianza. Y para construir ladrillo a ladrillo tales relaciones las marcas no pueden permitirse el lujo de mirar hacia otro lado e involucrarse si hace falta en temas de naturaleza social y política.

Las marcas que enarbolen la bandera de la pasividad ante grandes cambios de naturaleza geopolítica se toparán con no pocos escollos a la hora de navegar por las embravecidas aguas del futuro.

"El Corazón", la experiencia sonora creada por Gonzalo Figari y un grupo de artistasAnteriorSigueinteLa crisis de la COVID-19 refuerza la relación entre las marcas y los consumidores

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