Tendencias

¿Cómo satisfacer al nuevo consumidor saludable?

La carrera de las marcas por adaptarse a un consumidor más saludable

El consumidor actual quiere productos con menos sal, azúcar y grasas saturadas que mantengan todo su sabor, lo que supone un reto de innovación y desarrollo para las marcas.

consumidorEl consumidor actual está mucho más concienciado con la salud. Quiere comprar y consumir productos sanos, con menos azúcares y grasas saturadas, pero que sigan siendo igual de sabrosos. Un reto alimenticio para fabricantes y marcas que han decidido cumplir. La industria tiene como objetivo reducir un 30% el azúcar, la sal y las grasas de miles de alimentos procesados para el 2020.

Según los datos de la consultora Kantar Worldpanel y Promarca, la salud está detrás del 40% de los nuevos productos que se lanzan al mercado. Por ello, las peticiones del consumidor no se deben ignorar. Aunque a veces sea complicado hacer determinados productos más ligeros.

“Cada marca entiende el concepto de salud desde su prisma: el punto de partida suele ser reducir algunos ingredientes y añadir otros que son más saludables”, comenta Ana Barrio, experta en innovación de Nielsen, según El Mundo. Barrio explica que los productos ecológicos, sin lactosa, sin gluten, sin azúcar, sin grasas o superalimentos están creciendo más que nunca.

“La salud es una excusa para hacer negocio. Se trata de buscar nuevos nichos de mercado para atraer al consumidor”, expresa.

Un ejemplo de este nuevo concepto de alimentación son las galletas. En los noventa, Gullón ya lanzó las primeras elaboradas con aceite de oliva, pero sin demasiado éxito. Ahora, estas versiones más sanas triunfan. “No existe una única fórmula para eliminar o reducir el azúcar. Hay que partir de cero siempre con cada producto, valiéndose de los ajustes previos ya realizados en otros”, expresan en Gullón. “Los sustitutos pueden ser muchos y hay que saber cuáles son adecuados para cada caso en particular”.

Otro ejemplo es Artiach, que recientemente ha lanzado la primera galleta sin azúcares añadidos ni edulcorantes artificiales, Dinosaurus Cookienss, sustituyéndolos por fibras vegetales, lo que se traduce además en un mayor aporte de fibra. Todo ello manteniendo el sabor original de Donosaurus, pero con un dulzor menor. De esta manera, Artiach muestra su compromiso de ofrecer al consumidor todas las opciones para que pueda realizar las elecciones adecuadas. Para conseguirlo, se han necesitado más de 3 años de I+D.

Por ello, se hacen catas de cada producto para comprobar que se están utilizando los sustitutos adecuados. “El consumidor determina si el alimento está más dulce de lo que debería o menos salado de lo que le gustaría, pero difícilmente pueden decirnos con exactitud el exacto de mejora que debe tener”, comenta Javier Maldonado, director del departamento de marketing de Ipsos, que realiza test de producto para grandes fabricantes.

Según Núria Borrut, directora de innovación de Ipsos, utilizan la EEG, una exploración neurofisilógica que registra las zonas de más actividad del cerebro, sabiendo el nivel de agrado o rechazo.

En Nestlé, llevan años trabajando en el departamento de I+D para conseguir un chocolate con un 30% menos de azúcar, mediante estrategias como la “reducción gradual de azúcar y sal para acostumbrar al paladar a un sabor menos dulce. De esta manera, en un periodo de tiempo, se puede llegar a hacer una gran reducción y que ésta sea imperceptible para los consumidores”.

Otra estrategia es ubicar el ingrediente indeseado en lugares donde se percibe más, eliminándolo del resto del producto. Es el caso de la cobertura de chocolate, que siempre tendrá menos azúcar que el relleno. En los salados, lo que se puede hacer es reducir la sal y utilizar otras especias, como orégano o pimentón.

Como explica Juan Ignacio Amat, vicepresidente de Nutrición para Oeste de Europa y África de PepsiCo, se han propuesto reducir un 20% la la sal de Lays y un 70% de las grasas saturadas de Doritos y Ruffles “por esta demanda del consumidor”.

En otras compañías y productos, reducen las grasas mediante procedimientos como el enlatado. Es el caso de Litoral, que introduce los ingredientes en la lata en crudo y los cocina como si fuera una olla exprés, “sin usar ningún aditivo ni conservante en la elaboración”.

Dependiendo del producto, estos procesos de innovación pueden llevar de uno a tres años, según Ignacio Larracoechea, presidente de Promarca. “Hoy los procesos están más automatizados”, añade Barrio.

Te recomendamos

Energy Sistem

School

Podcast

BTMB18

Compartir