Tendencias en Marketing

La clave para hacer funcionar esta máquina expendedora es ser un virtuoso del piano (más o menos)

BorjomiDesde que fueron inventadas allá por el siglo XIX en Reino Unido, las máquinas expendedoras han sido una poderosa herramienta publicitaria en manos de los "marketeros".

Y es que, aderezadas con un poco de "magia" publicitaria, las máquinas expendedoras son únicas generando experiencias, que son la clave para echar de verdad amarras en el "corazoncito" del consumidor.

Un ejemplo de la "magia" publicitaria de la que se cuelgan del brazo tan a menudo las máquinas expendedora es la última e ingeniosa campaña de la marca de agua mineral Borjomi.

El eje central de esta campaña, llevada a cabo en Ucrania, es una máquina expendedora, pero no una máquina expendedora al uso. La singular máquina expendedora que Borjomi se ha sacado de la chistera en su última campaña es mitad máquina expendedora, mitad piano, y para lograr que expulse botellas de agua gratis, el usuario tiene que sacar a relucir su vena más musical y arrancar una melodía a tan curioso “invento”.

Gracias a esta campaña, creada por la agencia Banda, Borjomi ha logrado que los transeúntes descubran el virtuoso del piano que llevan dentro y sobre todo que una alegre sonrisa se dibuje en su rostro.

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