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La conducción de los vehículos autónomos de Google cada vez es más perfecta

viGoogle ha puesto en marcha por las carreteras de California sus vehículos de conducción autónoma de la marca Lexus, a parte de la red que tiene con Uber.

El CEO de Ford, Mark Fields, apuesta por instaurar una red de miles de taxis autónomos para 2021. En cuanto al co-fundador de Lyft, John Zimmer, - competidor de Uber -, afirma que la mayoría de los clientes normalizarán el uso de estos coches robóticos dentro de solo 5 años.

Por su parte, Uber tiene una pequeña flota de coches de conducción autónoma que transportan personas por el centro de Pittsburgh, Pennsylvania en este momento, con la vista puesta en agrandar la red a más ciudades.

Una vez que nos hemos metido en el campo de las apps destinadas al transporte privado quizá nos podemos olvidar de que Google es el precursor de esta iniciativa. Una empresa potente tecnológica ha de respaldar este ambicioso proyecto, y no podía ser otro. Inició en 2009 este proyecto y desde entonces buscó en esas empresas la ayuda para el desarrollo y la expansión del proyecto.

Todavía no hay datos de cuándo van a implementar su programa de vehículos autónomos ya que entre sus planes está el perfeccionar y seguir probando posibles mejoras.

Se han estado testando los vehículos durante más de 3 millones de km por carreteras de todo EEUU y solo una vez se produjo un choque de carácter leve.

Esa vez que se produjo ese fallo, la tecnología está preparada para recibir la intervención de la persona que está en el asiento del conductor para enmendar la marcha.

“Es bastante fácil hoy en día abordar el primer 90% del problema”, dice Dolgov, jefe de ingeniería del programa. El 10% restante requiere enseñar al coche a manejar las situaciones extremas e imprevistas que pueden suceder en carretera – véase el caso de la mujer en silla de ruedas eléctrica que iba persiguiendo a un pato con una escoba. Hecho verídico que ocurrió durante el testing de uno de los vehículos -.

Durante este proceso de prueba, una persona iba siempre en el asiento del conductor apuntando cualquier ocasión en la que el vehículo respondiera de manera anómala, como podría ser tomando una curva demasiado rápido o cualquier cosa que se saliera de una conducción 100% segura.

Esa información sobre los fallos pasan al laboratorio, donde los simuladores de conducción de Google los utilizan para reconfigurar y ajustar sus software para prevenir en futuras ocasiones.

La cabida a error cada vez es menor ya que Google simula la conducción de 4 millones de kilómetros al día, una barbaridad entendida desde la percepción humana, pero una cifra necesaria para mantener la seguridad de los pasajeros en todo tipo de situaciones.

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En cuanto a la red de vehículos que el gigante de las búsquedas tiene con Uber, han experimentado unas cuantas situaciones absurdas como la larga espera que experimentó el coche “inteligente” cuando, si no fuera por el conductor que iba apuntando todos los fallos, se hubiera tirado horas detrás de un camión en doble fila.

Esto demuestra que los coches inteligentes todavía no lo son tanto como para circular libremente por la carretera.

En cuanto al modelo de Lexus, se podría decir que conduce como un ser humano experimentado.

En un stop de 4 carriles, el coche, que circulaba con un ciclista a su lado, fue reduciendo la marcha para comprobar si pararía también o seguiría la marcha para seguir de frente o giraría hacia alguna dirección.

Mantiene otro tipo de precauciones como esperar 2 segundos antes de acelerar ante un semáforo. En definitiva, mantiene una conducción políticamente correcta de la que cualquier profesor de autoescuela estaría orgulloso.

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