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Así lo cree Joan Torrent, catedrático de Economía, profesor e investigador de Economía y Empresa de la UOC

La digitalización y la flexibilidad serán factores clave para la recuperación económica tras el coronavirus

La reorganización y reestructuración de los modelos de negocio de las empresas, junto a la preservación y recuperación del trabajo, marcarán la velocidad de recuperación de cada economía

covid

Autor de la imagen: Jader Souza50

La crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus ha causado estragos en buena parte de las economías mundiales, dejando países como España especialmente perjudicados. De hecho, las últimas previsiones del FMI revelan un escenario a priori bastante peor de lo esperado, con un descenso de la producción en nuestro país que puede rondar el 12,8% del PIB. Algo lógico si tenemos en cuenta que sectores como el turismo, uno de los grandes motores de nuestra economía, siguen bloqueados hasta nuevo aviso por las restricciones a la movilidad, especialmente a nivel internacional, provocando que el impacto supere con creces la caída del 4,9% prevista por este organismo de cara a 2020. “El balance en Estados Unidos y la zona euro será claramente negativo, mientras que las zonas en desarrollo, especialmente Asia, se espera que lideren la recuperación económica post-coronavirus”, considera Joan Torrent, catedrático de Economía y profesor e investigador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Ante este panorama, la protección que se ha ido realizando sobre el trabajo durante la pandemia, y su reasignación actual durante la recuperación, serán factores clave para Torrent. Según datos relativos a Estados Unidos, por ejemplo, las empresas no tienen intención de volver a contratar, al menos, a una tercera parte de los trabajadores despedidos a lo largo de este periodo. La economía mundial ya cuenta con una dilatada experiencia en gestión de crisis globales (no olvidemos la de 2009), por lo que ya cuenta con mecanismos de respuesta como “proteger y capitalizar los tramos empresariales y de personas más perjudicados". Ahora bien, esta no es una crisis normal y tendrá un conjunto de afectaciones que, "por su novedad, no tenemos todavía aparato económico para entenderlas”, asegura Torrent.

Ante la “nueva normalidad”, una nueva economía. En este sentido, uno de los nuevos efectos que destaca Torrent es la aceleración de los tiempos y los procesos económicos, pues las primeras 8 semanas de crisis arrasaron con prácticamente una cuarta parte del tejido laboral de un país como Estados Unidos, con una virulencia “incomparable con ninguna otra crisis conocida”, sentencia el experto catedrático. Este deterioro tan veloz sólo es explicable por el parón drástico sufrido por la mayor parte de los negocios, y por las restricciones a la movilidad, y viene a evidenciar que los sectores que han mostrado mayor flexibilidad para implementar el modelo del teletrabajo han sido los menos afectados por la crisis, y seguramente consigan salir mejor y más rápido de ella.

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Esta realidad denota, además, la “importancia absoluta de la transformación digital como instrumento, no ya para una crisis menos dura, sino como elemento imprescindible para competir en la nueva ola post-coronavirus”, vaticina Torrent. El hito de la transformación digital viene de lejos y conlleva muchos retos, porque “parte de tecnologías diferentes, usos diferentes y genera efectos sociales y económicos diferentes”. Pero el reto más importante para todos es poder movilizar las capacidades de cada empresa para que la transformación digital tenga “efectos positivos y, sobre todo, duraderos”.

Con el objetivo de alcanzar esa meta, Torrent asegura que “la reorganización de la economía y las empresas es clave, ya que la transformación digital por sí sola no salvará de los efectos de la crisis”. Todo ello exigirá formar y preparar culturalmente a la sociedad para que sea capaz de interactuar con las nuevas tecnologías y de estar “suficientemente empoderada para ver sus límites y excesos”, advierte el catedrático. En esta nueva economía, el espíritu crítico debe estar “a la orden del día para que el talento pueda aflorar sin problemas y esto solo es posible con un nuevo contrato social que cambie la competitividad por la gobernanza colaborativa”.

Esta capacitación propuesta por Torrent va “mucho más allá” de las competencias digitales básicas y de la organización actual de las instituciones educativas. Es decir, el futuro en la formación digital pide cambiar los modelos de enseñanza tradicionales, como la “flexibilidad, rapidez y orientación a resultados del momento” son las claves que, según el catedrático, hay que aplicar para una buena formación en TIC. De otro modo, “no se aprovecha todo el potencial de la tecnología para el aprendizaje”.

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El gran problema en este ámbito de la capacidad de adaptación a la digitalización, suponiendo que acabe determinando la magnitud de la crisis y la futura solidez de la recuperación, es saber qué pasará con todas esas economías, como la española, que dependen en gran medida de sectores como el turismo o los servicios. Para empezar, Torrent asegura que “la tecnología es un instrumento, no un objetivo, y que el abanico es tan amplio que no hay ninguna actividad económica que no tenga unas tecnologías idóneas para transformarse”.

El catedrático asegura que la flexibilización del turismo tiene que ver con muchos factores, ya que “es necesario que se empiecen a imaginar modelos que combinen presencialidad y virtualidad”. En este nuevo escenario, entrarían en juego tecnologías como la realidad virtual o aumentada, aunque también se plantea explotar el vínculo con otras actividades vinculadas a la cultura, la gastronomía o los deportes. En otras palabras, Torrent propone que los turistas dejen de ser “personas que viajan físicamente y empezar a pensar en ellos como quien tiene un vínculo emocional con un territorio que puede mantenerse gracias a las herramientas que ofrece la digitalización”.

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Sin duda, este sería un gran cambio en el sector turístico, pero “la profundidad de la recuperación depende de la profundidad de la transformación digital”, asegura Torrent, quien advierte, sin embargo, que “para optimizar el retorno de esta digitalización, hay que acertar plenamente en los cambios y las reorganizaciones”. En esta línea, el catedrático apunta que la economía española necesita una “completa reorganización”. “Hay que reestructurar los principios, las estrategias y culturas empresariales para adaptarlas al proceso de transformación digital”. Y, una vez aquí, hay que garantizar una constante innovación. Una situación que Torrent asegura que está “muy lejos de la realidad actual”.

Es por ello por lo que el catedrático no se muestra optimista a corto plazo, ya que “los estragos de la crisis se enquistarán más allá del verano y permanecerán bolsas de desigualdad e informalidad”. Sin embargo, confía en las ayudas europeas, que considera “claramente vinculadas a una capitalización eficiente de la economía que no debería repetir errores del pasado”. Hay que estar atentos, dice, al modelo económico en el que se invierta ese dinero, porque “la reorganización depende de nosotros y de la capacidad de movilizar liderazgos y acuerdos transversales”, apunta.

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