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La historia del cura "tecno" que inventó un Spotify en 1933

spotifyEstamos hartos de oír aquello de que en la actualidad no se inventa nada nuevo y según lo que relata esta historia parece que el dicho popular cobra más sentido que nunca. ¿Es posible que Spotify existiera ya hace 80 años? El sistema como tal por supuesto que no ya que no existía la tecnología necesaria para su desarrollo pero el concepto de Spotify sí.

Un libro ha recuperado la increíble historia de Juan García Castillejo, un sacerdote español que hace más de 80 años diseñó un aparato "electrocompositor" que era capaz de improvisar música y acceder por telegrafía a un sistema que almacenaba una gran cantidad de canciones.

La historia la cuenta Juan García, sobrino de este sacerdote que recuerda como acompañaba a su tío hace más de 70 años por las casas de instrumentos de Barcelona. En 1933 presentó un artefacto que denominó como "aparato electrocompositor musical" que suponía toda una revolución para la época. Según el divulgador científico Miguel Ángel Delgado, se trataba de una máquina "programable y capaz de crear secuencias musicales automáticas mediante un selector de sonidos, otro de tiempo y un motor combinador de notas, completados con vibradores mecánicos que aportarían efectos como vibratos, gorjeos, trinos".

Delgado señala que “podría servir para construir una emisora de radio que funcionara sin intervención humana alguna, dictada por un azar dirigido, y en el que las grabaciones y las cuñas publicitarias se fueran insertando como se marcara en la programación".

Miguel Molina, profesor de Arte Sonoro de la Facultad de Bellas Artes de Valencia, señala que estamos ante “el antecedente del podcast o del Spotify". En un libro publicado por el propio cura en 1944 habla así sobre el que podría ser el precursor de Spotify: "No es, pues, una reproducción de sonidos almacenados previamente, sino un aparato productor de sonidos que se coordinan entre sí mediante los mecanismos regulados por el rápido impulso o sacudidas de unas escobillas movidas de tiempo en tiempo, al azar, por unos motores gobernados por combinaciones de casualidad".

"Yo vi el aparato de niño. Era una radio de aquellas antiguas, de capilla. Estaba llena de interruptores y tenía un teclado como de piano. Al tocar el teclado, los sonidos imitaban violines, trompetas, clarinetes, una orquesta entera con claridad y nitidez. Y, lo que más me llamaba la atención, salía una voz humana" recuerda tanto tiempo después su sobrino, según recoge El Economista.

Ninguno de los artilugios diseñados o creados por el que ha sido apodado como “el cura inventor” ha llegado hasta nuestros días ya que todos acabaron en el chatarrero con la muerte de su creador en 1985 por lo que es difícil separar la leyenda de los hechos biográficos reales.

Molina se refiere a Castillejo como un “cura haciendo música tecno en la década de 1940” y su sobrino afirma que su tío guardaba bajo llave una cinta de audio en la que revelaba el secreto para fabricar su “electrocompositor”. Un cura sin ganas de hacer dinero movido por su pasión hacia la música cuya obra ha desaparecido de la faz de la Tierra “muriendo pobre del todo”, tal y como señala su sobrino.

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