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Según el análisis de Brand Finance

La industria del juego podría perder hasta 6.000 millones de dólares por la crisis sanitaria

El cierre de establecimientos por el confinamiento y la parálisis completa de competiciones deportivas han dejado en el dique seco a un sector donde las marcas podrían perder hasta el 20% de su valor.

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El sector del juego ha sido uno de los más afectados de forma negativa por la crisis sanitaria y el confinamiento, hasta el punto de que las 25 marcas de la industria de las apuestas más valiosas del mundo podrían perder en conjunto 6.000 millones de dólares (unos 5.400 millones de euros) en valor de marca como resultado de la pandemia, según el primer informe de valoración de marca de Brand Finance sobre la industria del juego. Brand Finance ha introducido una clasificación en la industria del juego por primera vez este año, elaborando un ranking de las marcas más valiosas que va encabezado por la americana Wynn Resorts, con una valoración de 3.400 millones de euros. Curiosamente, no encontramos marcas españolas dentro del ranking.

Este análisis muestra que el sector del juego es uno de los más impactados a nivel mundial, y que podría enfrentar una pérdida de valor de marca de hasta un 20% de forma generalizada. Este impacto tendrá su eco tanto en los propios casinos, de modo presencial, como en las apuestas deportivas online, ya que la escasez de deportes activos y la reticencia a acudir a espacios cerrados harán mella en su éxito. Sin embargo, existe una ventaja potencial para los juegos de casino y póker online como resultado de la búsqueda de entretenimiento en casa, y Brand Finance estima que las pérdidas potenciales de valor de marca en este segmento en concreto no deberían exceder el 10%.

Teresa de Lemus, directora gerente de Brand Finance España, ha explicado que “hay una gran oportunidad para diversificar en el sector aprovechando la situación pero también hay que proteger al jugador fidelizado para que no sea difícil de recuperar". Como podemos imaginar, la industria del juego en España encara varios desafíos distintos en la actualidad, no solo en la lucha contra el impacto provocado por el coronavirus, con el cierre de establecimientos, si no con su propio producto. Las apuestas deportivas, de hecho, acaparan el 98% del total de apuestas que se realizan en España, y con las competiciones paradas por completo, las compañías españolas están siendo obligadas a buscar otros nichos de mercado para evitar la quiebra técnica.

El principal operador español del sector del juego es la catalana Cirsa (propiedad de Blackstone), que cerró el primer trimestre del año con una caída del 14,1% de su beneficio operativo, hasta los 88,8 millones de euros, y un descenso del 6,1% en sus ingresos de explotación, que bajaron hasta 355,7 millones. El mencionado fondo de capital riesgo estadounidense compró la empresa española en abril de 2018 por casi 2.000 millones de euros a la familia Lao en un contexto donde la evolución de la compañía era muy rentable y se preparaba la salida a bolsa para 2020. Sin embargo, la irrupción del coronavirus y la necesidad de acometer una refinanciación previa han truncado los planes de Blackstone, que dispone de 3.000 centros de apuestas, 148 casinos, 242 salones de juego, 76 bingos, 69.700 máquinas tragaperras y 14.900 empleados en los nueve países en los que opera.

La situación de Cirsa, además, es parecida a la de la madrileña Codere. La compañía, patrocinadora y socia del Real Madrid y propiedad de varios fondos de capital riesgo, la segunda del sector en España, busca 100 millones de euros de financiación que ha encargado a Bank of America y Credit Suisse. Codere registró unas pérdidas de 97,1 millones de euros en el primer trimestre de este año, lo que supuso unos ingresos operativos durante este periodo un 21,3% por debajo del año anterior, como consecuencia del cierre temporal del negocio presencial por motivo de las medidas restrictivas frente al coronavirus impuestas en todos sus mercados.

Desde que se decretara el Estado de Alarma el 14 de marzo, se mantienen cerrados los cerca de 3.900 establecimientos entre salones de juego, casinos y bingo que hay en España. El sector del juego, en concreto los operadores privados, se encuentran todavía en el limbo y sin poder abrir mientras que las administraciones de juego público, como Loterías y Apuestas del Estado y ONCE, ya han podido hacerlo desde las fases 1 y 2.

Pese al descenso de las apuestas deportivas durante este periodo, la participación en juegos como póker, casinos y ruletas, slots y bingo online aumentaron considerablemente. Estos datos llevaron al Ministerio de Consumo a promover un paquete de medidas para la regulación de la publicidad del juego online durante el Estado de Alarma, aunque ya estaban previstas en su programa.

Además de Sportium, del grupo Cirsa y Codere Online, hay otras tres marcas españolas que sí que han despuntado en el sector, como son Luckia Apuestas, y las vascas Kirolbet y Retabet. No obstante, al hilo de lo que comentábamos sobre las medidas regulatorias, la proliferación de establecimientos de juego en los barrios de nuestro país, especialmente en los más humildes, durante los últimos años, ha provocado que entidades como la Comunidad Valenciana hayan aprobado la Ley del Juego y Prevención de la Ludopatía. Además, lo han hecho pese a las “presiones” del sector del juego, introduciendo importantes restricciones y endureciendo las sanciones.

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