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Cataluña independiente, ¿capaz de atraer a los gigantes tecnológicos?

La inestabilidad en Cataluña, el peor enemigo del talento y las inversiones

Y el 1 de octubre llegó. A pesar de los esfuerzos del Gobierno de España por evitar la celebración del referéndum independentista, el plebiscito acabó "materializándose".

Una decisión a todas luces ilegal y no vinculante ya que el Ejecutivo de Mariano Rajoy, de la mano del Tribunal Constitucional y toda la maquinaria legal del Estado habían dejado claro desde hace semanas que el resultado carecía de cualquier tipo de valor.

Resulta imposible encontrar a nadie que no haya sido testigo de las imágenes que han corrido como la pólvora sobre el referéndum. Estaba avisado. El dispositivo de seguridad y contención puesto en marcha por el Gobierno actuó el pasado domingo en una suerte de velar por la democracia y la legalidad que ha acabado por convertirse en el foco mediático y de preocupación de los medios de comunicación de todo el mundo.

Pero hoy conviene poner la vista en otras perspectivas. Todo sabemos que el referéndum es ilegal. El resultado no es vinculante. Y la imagen de España es la que se ha visto dañada por la actuación de todas las partes implicadas que han agotado todas las posibilidades de diálogo incluso antes siquiera de explotarlas.

Y es precisamente sobre las consecuencias que esta situación puede tener para España y Cataluña sobre la que queremos poner el foco.

Durante los últimos 10 años Barcelona se ha erigido como uno de los puntos europeos de atracción de innovación y tecnología. Una trayectoria que podría verse truncada debido al clima de inestabilidad política y social que se ha generado.

De forma histórica Barcelona se ha presentado como una ciudad moderna caracterizada por una asentada filosofía empresarial e industrial. Basta con recordar el anuncio efectuado recientemente por Amazon para construir un centro de investigación en la Ciudad Condal. Recordemos que, por norma general, las empresas son apolíticas (al menos sobre el papel) y que lo único que buscan es que sus negocios sean rentables.

“La capacidad de atraer talento se complica, incluso para una compañía como Amazon, si el lugar elegido es una ciudad en la que el entorno político y económico aparece como poco claro, mal definido y, en muchos sentidos, contradictorio”, reflexiona en su blog Enrique Dans, profesor de Innovación en el IE Business School.

Una Cataluña independiente no sólo quedaría fuera de España sino de la Unión Europea. El futurible nuevo país se vería obligado a tener que firmar acuerdos bilaterales con el resto de países de la Unión Europea para poder exportar sus productos y sortear los fuertes aranceles a los que tendría que hacer frente.

Acuerdos que deberían contar con el visto bueno de los Estados miembros. Incluido España. Estamos ante un escenario en el que de momento, la tónica es la inestabilidad política y económica con un telón de fondo marcado por la tensión social. Una fotografía que no sólo perjudica a Cataluña. También a España y sus intereses económicos dentro y fuera de nuestras fronteras.

“El futuro, con una España enrocada en el bloqueo a una hipotética Cataluña independiente y unos socios comunitarios que no dejarán de apoyarla en sus decisiones, se presenta como mínimo muy complejo, por mucha impresión de modernidad y estabilidad que se pretenda transmitir”, manifiesta.

De lo que no cabe duda es de que lo único que se está consiguiendo es alejar el interés del talento y las inversiones en nuestro país. España ha copado decenas de páginas y minutos en los principales medios de comunicación de todo el mundo. Es la Marca España la que está pagando (aún habrá que esperar para saber las consecuencias).

¿Saben lo que sucede cuando las empresas y el talento se encuentran amenazados o ven peligrar sus negocios ante la inestabilidad? Se marchan. Y con ellas nuestro futuro.

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