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La innovación ya tiene quien la defienda: María Sobrino hace temblar al sector del taxi

taxi 626La incorporación de las tecnologías a la vida diaria de los consumidores ha supuesto, sin duda alguna, una auténtica revolución y es que, no solo ha transformado la comunicación, relaciones sociales o laborales sino que ha abierto nuevas oportunidades de negocio y, con ellas, los problemas derivados de su regulación.

Uno de los sectores que más trabas está teniendo en este sentido es el de los medios de transporte. La entrada en nuestro país de servicios como Cabify, BlaBlaCar o Uber, empresas basadas en la premisa de la economía colaborativa que abren las puertas a una mayor oferta de servicios, precios y facilidades para los usuarios, ha puesto en pie de guerra al sector del taxi.

Si la primera batalla la ganaron los conductores del servicio público en los tribunales, parece que la guerra todavía no ha acabado y es que, la vuelta de Uber a España asegura la reapertura de la brecha en un sector que se queja de competencia desleal.

Sin embargo, la verdadera razón del enfado de los taxistas no reside en el tipo de negocio de estas nuevas compañías sino en la elección que los usuarios hacen. Parece obvio que las facilidades de estos servicios que permiten un acceso rápido, vía app, pago online y eficiencia supera con creces la satisfacción de los consumidores que cada vez dejan más de lado el taxi.

Y si en este conflicto parece que las víctimas son los taxistas, las empresas de economía colaborativa no lo tienen mucho más fácil para sostener sus negocios en nuestro país en donde el vacío legal existente en torno a este tipo de actividades las sitúan en una constante línea roja entre la legalidad y la ilegalidad que las llevan a constantes litigios judiciales.

Sin embargo, hay quien está dispuesto a defender el avance de la sociedad y su transformación hacia un mundo cada vez más interconectado en el que las demandas de los consumidores parecen haber tomado un nuevo rumbo.

Como recoge el diario El Confidencial, al frente de esta defensa se sitúa María Sobrino, subdirectora de Estudios e Informes del departamento de Promoción de la Competencia de la CNMC, a quien muchos en el sector de las nuevas startups ya consideran algo así como un ángel de la guarda. Y no sin polémica pues, en el propio seno de la CNMC tampoco hay consenso sobre cuál es la mejor solución a esta nueva situación.

La dilatada trayectoria de Sobrino en la gestión pública la sitúa como una de las voces más autorizadas para tratar de canalizar el conflicto y así lo está haciendo a pesar de que sus propuestas no sean del agrado de todos.

Ni siquiera la manifestación de más de 2.000 taxistas frente a la sede de la CNMC disuaden a Sobrino en su tarea de defender los cambios sociales y la adaptación del mercado a la entrada de nuevos agentes algo que, según Sobrino es eficiencia.

"Si existen agentes que te permiten dar un servicio de manera más barata, o con mejor calidad, o de una manera que prefieren los consumidores, esa es la dinamización del mercado que permite que unos entren, que otros salgan y que el que elija sea el consumidor".

Así, Sobrino aboga por la eliminación de las fuertes barreras de entrada en el sector del transporte, un hecho que, a su parecer "está restando bienestar a los consumidores" y es que solo "con la entrada de más agentes, el mercado se dinamiza, se genera más innovación, se generan servicios más eficientes, se genera más calidad, etc".

Además, María Sobrino realiza una fuerte crítica a la situación del sector del taxi al que acusa de ser un monopolio dada la escasa concesión de licencias que se han producido en los últimos 30 años.

Sin embargo, quizá no se trate tanto de una cuestión económica como cultural, es decir, la pervivencia de una mentalidad arcaica que no acepta el cambio, la adaptación y la innovación en un terreno que ha visto como su comodidad y para muchos "inmovilismo" se ven amenazados por nuevos competidores cada vez más fuertes.

"El problema es que en la CNMC hay gente que sí que ha tenido conocimientos siempre para opinar sobre otros sectores tradicionales, pero de internet no tienen ni idea. Y como no tienen ni idea, se piensan que las empresas de economía colaborativa no somos serias, que no vamos a pagar impuestos y que vamos a fomentar la economía sumergida", opina el CEO de una de las empresas de economía colaborativa afectadas.

Ante este panorama que augura nuevos enfrentamientos, quizá sea ya hora de dejar atrás la cerrazón que caracteriza al mercado nacional español y hacer entender a los sectores tradicionales que la amenaza no reside en las compañías emergentes si no en su estancamiento y en la pretensión de permanecer indefinidamente en una zona de confort que ya forma parte del pasado.

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